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Clásicos

7 MIN

Reto en Seat clásico: el Milagro de Lourdes en 24 horas

Óscar García | 7 Ago 2021
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El milagro de Lourdes es un reto de Aventuras en Clásico, el reto consistía en salir de Madrid a Lourdes, llenar unas botellitas con agua y volver en menos de 24 horas. Para hacerlo, además, no podríamos coger autopistas ni mucho menos peajes, con lo que atravesamos lugares preciosos, donde la velocidad media bajaba considerablemente. Fueron 1200 km, habiendo dormido 1 hora. ¿Lo lograríamos?

Doce de la noche del lunes al martes del 3 de Agosto, como si fueran las campanadas fuimos puntuales para no desaprovechar ni un minuto. Un cuarto de hora antes estaba mi acompañante, mi tocayo Óscar en un Seat 850 N. Yo iría en un Seat 127, el mismo con el que realicé la aventura del Stelvio. Arrancamos

De la Noche al Día.

Nos sentíamos frescos, que eso ya es un consuelo. La dificultad de esta prueba sería la resistencia a la hora de conducir. La misión era llegar al amanecer a Navarra para empezar a subir puertos y atravesar los Pirineos, no solo porque es más seguro, sobre todo porque es más bonito verlo de día. Esta primera parte nocturna tuvo su complicación de estar muy atentos a los animales que se cruzaban, sobre todo conejos, no solo por seguridad propia sino porque personalmente si hubiera atropellado alguno de los que se me cruzó habría ido pensándolo todo el camino. Fuimos por la zona de Humanes de Guadalajara, por pueblos llamados de arquitectura negra, y tan negra. El cielo no estaba estrellado y además había un eclipse lunar con lo que la carretera parecía el culo de un grillo.

En esta aventura, además de lo habitual, llevábamos garrafas con gasolina, la suelo llevar sin ella para llenarla si acaso más adelante. En esta ocasión por las horas y por los lugares que pasábamos nos arriesgábamos a que no hubiera gasolineras. Lo cierto es que las fuimos encontrando. A las 3:10 hicimos la primera parada en una gasolinera 24 horas que divisé y que supe que estaba abierta porque salían muchos camiones. Por regla general el transportista es el rey de la carretera y conoce muy bien el terreno. Os podéis fiar de sus movimientos. Echamos gasolina y comimos algo. Poco pues el peor enemigo de conducir por la noche, es comer. En esta ocasión aun estábamos frescos, pero es mejor conducir con el estomago vacío cuando llevas muchos kilómetros, en cuanto comas, te dará un “bajón”.

A eso de las 6:30/ 7 estábamos en el pueblo de Aibar, ya en Navarra de día. Se agradecería porque a partir de ahí el recorrido fue precioso. Subimos por el Mirador de Larra Belagua, donde paramos a sacar unas fotos al Valle de Belagua, la reserva natural de Larra ofrecía vistas increíbles, caballos salvajes en los arcenes, paramos a sacar unas fotos y hacer un video, estábamos cerca de los Pirineos. También pasamos por el Valle del Roncal. Como digo en el video, Navarra no solo tiene buenos espárragos, es una tierra increíble.

Cruzando la frontera hacía Lourdes

La frontera la cruzamos entre ovejas, ellas pasados los pirineos son las protagonistas y tienen absoluta preferencia en las carreteras. Nos hartamos a recorrer los pirineos, por carreteras que son impresionantes y que hacen disfrutar a cualquiera que le guste conducir. Ahora, además, hay menos gente que en invierno, pasamos por la estación de La Pierre Saint Martín, con las estaciones de esquí obviamente cerradas, hace que el paraje se convierta en una preciosa orografía verde, lleno de luz, pequeñas nieblas, prados verdes, pastos lejanos y carreteras listas para ser pilotadas. En Francia por la D 441 fuimos hacia Osse en Aspe, que espectáculo de carretera. El norte de España y el Sur de Francia es lugar de verdaderos pilotos de rally anónimos, vaya ritmo que llevaban algunos por estrechas carreteras de doble sentido.

Al llegar a Lourdes, aparcamos con una suerte divina cerca del centro neurálgico. Si no has ido nunca, visítalo, aunque no seas religioso ni creyente. Entre los devotos que por allí pululan y el paisaje merece la pena. El Santuario de Lourdes es una pasada y hay habilitadas unas fuentes, pensé que estarían cerradas por el tema COVID en las que puedes coger agua milagrosa. Aunque pasa como con la Ermita de San Isidro, ya no es del lugar donde se obró el milagro sino del canal que surte a toda la ciudad. Aun así, verás a gente que se baña, literalmente, con el agua de las fuentes.

Compramos unas botellitas, un rosario para mi suegra que no se pierde una misa y la veré en breve ( ya sabes, hay que tener a las suegras contentas) y fuimos a llenarlas. Primer objetivo cumplido, llegamos a Lourdes. Después de comer nos entró sueño y antes de partir, paramos una horita en un área de servicio. Los coches hasta el momento sin problemas, fuimos conservando mecánica.

Después del sueñecito reparador, emprendimos la marcha a Madrid, pasamos los pirineos esta vez por el Valle du Sossoueau. En uno de los videos en los que estoy en mitad de los dos coches, apunto de volver a pasar la frontera hacia España, podéis ver que preciosidad de parajes. Esta vez volveríamos a Madrid por Huesca…pero al llegar a Sabiñánigo.

La avería.

Paramos a echar gasolina y al ir a revisar el motor del Seat 850, vimos que se acababa de partir del tornillo de la abrazadera de la dinamo. estaba todo suelto, imposible llegar así. Lo primero que hicimos es ir a dos ferreterías de la zona para comprar el tornillo que se había roto, antes de que cerraran. Lo conseguimos pero claro, nos fue imposible sacar la punta que se había roto. No teníamos taladro y casi, estaba tan metido, que ya era obra de tornero para poder sacarlo.

Me puse a pensar, mi compañero y tocayo Óscar, ya se veía llamando a la grúa. Pero se encendió la luz. Oye, déjame un tornillo de los nuevos a ver si es mas corto y podemos apretar más de arriba para que la abrazadera también apriete abajo. Nada, eran igual de largos…así que le dije…dame todas las arandelas que tengas. Pusimos 4 o 5 arandelas entre la abrazadera y el tornillo para acortarlo y así poder apretar más. ¡Ole! Logramos que la dinamo no se moviera nada, estaba seguro que valdría y llegaría así. Pusimos las correas y justo cuando estábamos poniéndolas, vino un camionero de Ucrania por si podía ayudarnos. Desde aquí, seguro que no lo leerás querido Dimitrov (nombre ficticio), pero gracias. La solidaridad en carretera es siempre genial y abundante. Fueron varios los que se preocuparon por el 850 que logramos reparar. ¡En marcha!

Bien entre pitos y flautas, sin contratiempo llegábamos a las 11, 11/30. Con la avería nos sería imposible llegar en 24 horas en Madrid y con un coche reparado, decidimos desde Huesca tirar por autovía. Que aburrimiento, pero llegaríamos a casa sobre las 4 de la mañana. Al final tardamos en total 28 horas. Los últimos 70 km me debatí entre parar o seguir, iba cansado y en cuanto creas que puedes dormirte, para. Es urgente. Forcé hasta el limite de mi cuerpo, los últimos 70 km estaba deseando llegar a casa. Me iba dando cachetes en la cara y majándome con agua fría. Estuve a puntito a puntito de parar a descansar, pero seguimos el camino.

Oscar del Seat 850 parecía en ese último tramo que iba más fresco que yo, creo que a mí cuando se me jodió el objetivo de llegar en 24 horas, como ya daba un poco igual, me entró el sueño. Además, aunque parezca increíble, las autovías me aburren tanto que me duermo, no suelo cogerlas nunca, sobre todo cuando voy en coche clásico.


Al llegar a Madrid a las 4 a.m., me tiré en la cama y hacía tiempo que no tenía esa sensación de cansancio, tanto que parecía que me hundía en el colchón. Esta aventura había sido una pasada, exigente, con carreteras alucinantes, parajes para recordar, parece mentira, lo piensas y dices…en poco más de un día mira todo lo que he vivido, todo lo que he recorrido, en un Seat 127. Al final, el verdadero milagro fué que pudisemos llegar los dos. Puedes seguirlo también a través del Instagram de Aventuras en clásico.