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9 MIN

De Madrid al Paso del Stelvio en un Seat 127: Quo Vadis (4)

Óscar García | 23 Jul 2021
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Quo Vadis, " ¿a dónde vas?" le preguntó San Pedro a Jesucristo, este le contestó mientras cargaba la cruz, a Roma a ser crucificado de nuevo. Nos ocurrió un fallo de organización que hizo que aún fuese más aventura.

Anteriormente te conté en la parte 3, que estábamos listos para salir después de vinilar el Seat 127 y preparar lo que nos llevariamos a la aventura del Stelvio en Seat 127

Viajar es la mejor actividad para alimentar el alma. Sin duda. Lo primero disculparme ante los lectores, mi intención era la de ir contando cada etapa, habilitamos un grupo de whastapp a traves de www.aventurasenclasico.com para ir colgando fotos y videos, pero hacíamos medias de 18 horas conduciendo (y disfrutando), cuando llegábamos al lugar donde haríamos noche, solo pensábamos en dormir y descansar todo lo posible para estar fresco a la mañana siguiente.

Es la primera aventura en la que me he preocupado de tener imágenes, de contarlo en redes sociales en Aventuras en Clásico. He de decir que tiene su parte buena y mala. La mala, es que si es una aventura de verdad es imposible estar pegado a la cámara, no dá para parar y sacar la mejor foto, el mejor video, esperar para sacar la toma perfecta, además de que es un engorro porque dejas de atesorar todo el momento para centrarte en contarlo Sin embargo, merece la pena, la parte buena es que tienes un recuerdo tangible de todo aquello y te acercas a gente que no conoces de nada y en cierto sentido, te unes a ellos y ellos a ti en la aventura. Algo que abriga y reconoforta mucho. Si ya encima te valoran el hecho de querer compartir cosas tan especiales como esta aventura, vale la pena sin duda.

Yo no soy amigo o era amigo de las redes, pero es increíble lo que acercan o la sensación de cercanía que da. Lo asemejo, acabo de ver el video, al modo drift del Cupra que presentaron hace poco los compañeros: no es un tracción trasera, seguramente no te salgan tan bien los derrapes con un tracción trasera, pero parece un tracción trasera. He conocido a personas que sin conocernos de nada, parece que nos conocieramos de toda la vida. Lógicamente sigo prefiriendo el meéodo tradicional y natural de relación con las personas, pero a veces no es posible llevar a cientos de personas en el 127, asi que con las redes, es como si las llevases pero sin llevarlas.

No te voy te voy a dejar el final, para el final. Porque lo bonito de esta Aventura ha sido también todo lo que ha habido entre medias. Sí, llegamos al Paso del Stelvio, sí, hemos vuelto sin apenas contratiempos mecánicos, sí lo hicimos en un día menos. Antes de empezar, aquí van algunos datos: 4850 km, 5 días, 4 países, casi 3000m de altitud, el día que más conduje ayer, más de 24 horas seguidas en el último capitulo sabréis por qué, hicimos los dos puertos pavimentados de los Alpes el mismo día.

La salida

Salimos desde la Cafetería Fuentidueña, en Vallecas (Madrid), podríamos llamarla etapa prólogo, aunque fueron casi 900 km. Antes de salir, estuvimos en una entrevista previa, a través de Skype (Cupra drift) en Telemadrid, mientras esperaba una caja de fusibles que me había dejado en el garaje. Desayunamos con la gente que nos vino a ver, sobre todo amigos que nos quisieron despedir. Sobre las 11:30, después de un café y un montadito de lomo arrancamos. El recorrido fue bastante soso, sabedores de que el rock and roll vendría al día siguiente. Sin embargo, empezó la aventura de verdad gracias en parte a un fallo mío. Llegamos a la zona del Valle de Arán y empezó a cambiar el recorrido, mucho más bonito y con carreteras interesantes.

Con coche clásico y más si es uno como los que llevábamos, siempre tienes que ponerle a tu previsión de llegada una hora más. Llegaríamos al hotel un poco antes de las 12 así que llamé a las 10:30 para comunicarles que nos retrasábamos y si podríamos cenar algo. Pero…” ¿Oscar García?, me dicen en el hotel, tenemos la reserva, pero para mañana. Hoy no hay ninguna reserva y estamos completos. Reservé mal, ya el viernes que salimos, tenía la sensación de sábado, me disculpé y nos pusimos a solucionarlo. Casi en la frontera, con 4000 km aun por hacer, estábamos el primer día sin hotel. Lo primero echamos gasolina justo cuando estaban cerrando, una señora maravillosa, que tenía las llaves en la mano para cerrar, nos vió y sabedora que por allí no hay muchos sitios para repostar, cerró mas tarde, al menos 20 minutos más (luego vinieron unas motos…y claro). Nos comentó un pueblo a 5 minutos donde podríamos cenar, fuimos hacia allí y de camino encontramos un hotel, reservamos habitación y nos dijeron que la cocina estaba cerrada, fuimos al pueblecito, serian las 11:30 y no conseguimos ni un bocadillo en dos lugares en los que había bastante gente. Total, volvimos al hotel y que sorpresa, hay una pareja cenando. Es inexplicable y tampoco me centraré mucho en ello, al final por supuesto cenamos.

En la mesa estuvimos planeando la etapa del día siguiente, una de las más duras. José y Sandra se vinieron un poco abajo cuando les expliqué el plan, hasta ese momento ellos tenían la sensación de estar de vacaciones, pero lejos de la realidad, teníamos que cumplir unos objetivos y como siempre le he dicho a José, esta aventura no era fácil, será dura. Cuanto de dura ya veremos…pero no eran unas vacaciones, no sería cómodo, habrá cosas que no estaban planeadas.

A partir de ese momento asumimos que el reto, que la aventura del Stelvio, no eran unas vacaciones y que, en varios momentos, nos sacarían de nuestra zona de confort. Dormimos lo que pudimos. Es gracioso el destino, porque el segundo hotel en el que dormiríamos, después de la sugerencia de volver a casa de Jose se llamaba Quo Vadis, mas allá de escapar de la furia de la aventura, retomamos el sendero hacia nuestro destino y deber, que no es otro que hacer y cumplir lo que habíamos prometido.

Etapa1 La Aventura del Stelvio en Seat 127 - YouTube

Los coches en esta primera etapa sin problemas, aunque ajusté un poco las zapatas delanteras, eran nuevas y sonaban al rodar. A la mañana siguiente, inspección ocular, revisar aceite y refrigerante. Tan solo sufrimos un problema sin importancia. El coche de José y Sandra, el Renault 5 no arracanba en una de las paradas, el motivo que se había aflojado el cortacorrientes. Todo ok, seguimos.

Dia 2 sábado, Objetivo llegar lo más cerca de Turín.

El Domingo habíamos quedado con algunos componentes del Club Fiat 127 Italia, que además habían organizado una pequeña concentración. Corregí lo de los hoteles y cambié el objetivo, partes del trayecto también, los Alpes franceses, por la subida del Col d LIseran los haríamos a la vuelta, aun así, sería difícil la gesta. A las 9:30 del Domingo, teníamos que estar cerca de Milán con nuestros amigos. Habíamos reservado hotel a unas dos horas y media de Nerviano, que es donde habíamos quedado. Os recuerdo que en esta aventura no cogimos peajes ni autopistas.

Tras salir del hotel, entramos a los 20 minutos en Francia, empezamos atravesando esos pueblecitos que sabes si son de un país u otro por los letreros de sus comercios. A las 6:30 estábamos en marcha, el objetivo llegar al hotel que habíamos reservado a una hora prudente. Aquel hotel de None, se llamaba Quo Vadis, llegaríamos a las 23:50.

El recorrido muy bonito, pero se volvió aventura cuando empezamos parte de la ruta de Napoleón. Justo cuando anocheció nos tocó la parte más complicada del recorrido, al llegar a Forteresse Vauban de Briançon me acordé de no haber puesto en el Seat 127 unos buenos faros de largo alcance. Estuve a punto, pero no encontré los apropiados. Bien, no se veía mucho, las curvas eran muy cerradas, me lo estaba pasando genial pero ya llevábamos mucho tute conduciendo y un fallo podría ser fatal. Prácticamente estuvimos trazando curvas cerradas y subiendo y bajando puertos durante 3 horas. Llegamos a la frontera con Italia por la noche, cuando parecía que el recorrido se suavizaba, volvía a escarparse con la complicación de seguir a los conductores italianos. Como no veía mucho, hice un poco de trampas, puse el navegador para que me sirviera de copiloto en esa parte del recorrido y si veía alguien, si no era muy lento, lo seguía. Detrás de alguien es más fácil ir a ritmo.

Si habéis conducido por Italia, sabréis de las maravillosas dotes del italian@. Se encomiendan a San Cristóbal en cada adelantamiento, se encomiendan a la ruleta rusa en los cambios de rasante y habitualmente conducen rápido, con lo que seguirles para ir viendo el camino sería mas complicado. Hubo un Subaru que me adelantó y pude seguirle unos cuantos kilómetros, pero, creo que se picó de que mi 127 fuera tan cerca y apretó el rito, perdiéndome y dejándome solo junto a José que iba alumbrando también con sus faros de largo alcance el camino. Por fortuna nos pusimos detrás de un BMW e 36, a un ritmo cómodo salimos de aquel festival de curvas, subidas y bajadas por la noche.


Creo que por Cesara Torinese me llama a eso de las 11 un numero italiano, el hotel. Con una voz de señora mayor me pregunta a la hora que llegaríamos. ¡Le dije que tardaríamos una hora o así, se quedó callada… 1 hora!
Al llegar al hotel a las 11:50 la señora, que era encantadora, pero a simple vista tenía unos 120 años, se había dormido. Tocábamos al timbre del parking cerrado y nada…Por fortuna, saqué fuerzas y me puse a cantar el " O sole mio " a todo pulmón, ella salió por el balcón y nos abrió la puerta automática. Habíamos cumplido, no fue fácil, fue cansado. La zona del puerto, por la noche, me hubiera gustado pasarla de día. Los coches se comportaron como titanes. Previsores, habíamos comprado para hacer unos bocadillos en Francia, eso nos sirvió de cena.
En la próxima etapa, también saldremos pronto, a las 9:30 hemos quedado con unos italianos en una concentración. Conoceremos a Max, el Club 127 de Italia en Nerviano, el Museo de Alfa Romeo y comeremos con vistas al Lago Como.

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