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De Madrid al Paso del Stelvio en un SEAT 127: los coches salen del taller (II)

Óscar García | 10 Jul 2021
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En la primera entrega os presenté la aventura del Stelvio en un Seat 127 y un Renault 5, saldremos desde Madrid el día 16, falta muy poco para recorrer unos 5000 kilómetros en 6 días por puertos de montaña, pasos con curvas imposibles, subidas a más de 2000 metros.

En esta entrega os explico qué les hemos hecho de mecánica antes de salir.

La revisión es libre, yo te contaré lo que me ha parecido apropiado hacer, si bien puede indagarse más o menos a la hora de tener el coche clásico listo para una aventura como esta. La mecánica se hizo junto a mi amigo Juan, un gran mecánico y mejor persona en su taller en la Calle Mejorana , Cisancar, en Vallecas (Madrid).

Siempre que me piden recomendación para llevar un clásico, les invito a probar. El mecánico, es sin duda, algo personal, como si fuera un peluquero, pero cuando no tengo tiempo de toquetear mis coches, se los llevo a Juan con total confianza.

En el apartado mecánico nos hemos centrado sobre todo en fiabilidad, mejorar o arreglar aquello que podía fallar, pero también en el rendimiento. Ten en cuenta que los coches, sobre todo de carburación, pierden prestaciones con la altitud.

En cuanto a la fiabilidad, estoy seguro de que algún contratiempo tendremos, aunque todo dependerá de cómo conservemos la mecánica. Tengo la certeza, de aquí el pie y la mano del hombre son importantes para llegar al destino lo mejor posible.

¿Que hemos hecho en el taller?

Quedé con Juan de talleres Cisancar hace algo más de una semana para tomar café y explicarle la gesta, le comenté a priori los puntos débiles del Seat 127 que tendríamos que mirar, sabedores ambos, que después de una exhaustiva revisión alguna cosita más habría que hacer.

Lo primero, las ruedas delanteras. no estaban en mal estado, pero no me daban confianza a pesar de haber recorrido muchos kilómetros, estaban en buen estado. Con este Seat 127, desde Marzo del año pasado, he recorrido la Sierra de Gredos, he ido a la zona de la Vera, incluso se ha ido de fin de semana a Asturias a los Picos de Europa, además de otras salidas por la sierra de Madrid.

Esta aventura era de otro calibre y previsiblemente, los neumáticos sobre todo los que traccionan, cogerán mucha temperatura porque en algunas etapas haremos muchos kilómetros, con grandes desniveles y por carreteras donde quizá no se había inventado la línea recta.

Se han cambiado los neumaticos delanteros, los dos que se han quitado han servido para dos ruedas de repuesto que llevaré, además también llevo un kit antipinchazos, que no sea por un pinchazo que nos tengamos que dar la vuelta.

En el motor, se han cambiado las bujías, los platinos estaban un poco gastados junto al condensador, que por explicartelo por encima es el encargado de acumular la energia de los platinos, que abren y cierran mediante una especie de leva para que envien corriente a la bobina de encendido. Están encerrados en el delco, esa parte es muy importante para que el coche funcione bien. Los platinos y el condensador son partes muy económicas que merece la pena cambiar cuando se ven algo gastados. Se ha cambiado el aceite y el filtro de aceite, se cambió hace algo más de un año, pero mejor ir con sangre renovada. También se sustituyó el filtro de aire.

Dónde más le comenté a Juan que hiciéramos hincapié fue en el tren trasero, notaba que algo no iba bien. Efectivamente, los dos amortiguadores fueron sustituidos, estaban prácticamente reventados. También se aprovechó para cambiar los silentblock de los trapecios traseros, que estaban muy gastados. Es una goma que cuesta cuatro pesetas pero tiene más valor de lo que indica su precio. Una vez en el elevador, se cambió el taco del escape que estaba estropeado y si bien, lo único que hubiera pasado es que llegará al Stelvio a escape libre, siempre está bien asegurar. Pero además el colector estaba rajado y lo cambiamos, lo compré de segunda mano por 25 euros en bastante buen estado. La palanca de cambios tenía un poco de holgura, así que se sustituyeron los casquillos.

Lo más importante fue la limpieza del radiador y sustitución de refrigerante, es un coche que refrigera muy bien pero no viene de más. Iremos por zonas de calor durante mucho tiempo y estos motores, por sus materiales de construcción guardan mucho la temperatura. Junto a todo lo anterior se regularon los taqués con una galga, esto consiste en ajustar la holgura en el sistema que acciona las válvulas, lo suyo es dejar la distancia que dice el fabricante.

Habitualmente si hay más distancia de la que debería haber, lo vas a notar por el sonido característico que hacen cuando no están bien regulados. Es, algo así como un taconeo junto al sonido del motor. Se llevan a cabo entre la válvula y patín del balancín. En principio también íbamos a aprovechar para hacer un reglaje de válvulas, pero al final lo declinamos porque estaban bastante bien. Si has regulado alguna vez los taqués, sabrás que tienes que tener cuidado y diferenciar entre la válvula de escape y la de admisión.

En el Renault 5, se cambió la bomba de agua, se limpió todo el circuito de refrigeración, también se limpió el radiador. Se ha cambiado la válvula del electroventilador para que empiece a funcionar algo antes, lo cierto es que empezaba a funcionar pasado la línea de la mitad de la aguja. También algunos fuelles, así como aceite y filtro. En el Renault 5 se han cambiado las 4 ruedas y se han revisado los frenos.

¿Ahora qué?

Después de pasar por el Cisancar, el taller de mi amigo Juan en la Calle Mejorana (Vallecas), el Seat 127 va directo a vinilar para cambiar su aspecto para la ruta, mal hecho porque debería probarlo primero, pero vamos con el tiempo justo y le probaré cuando esté vinilado en otro de nuestros patrocinadores del recorrido. El Renault 5 ha vuelto al taller, puede que tenga algo de junta de culata y lo vamos a comprobar.

En el próxima entrega, que será justo casi cuando salgamos, os mostraré como ha quedado el Seat 127 vinilado y probaremos tanto el Renault como el Seat en algún puerto de más de 1500 metros, para ver cómo se comportan antes de salir. Llegaremos a casi los 3000 metros, pero al menos podemos tener una idea de como va en unas condiciones similares. Además tendremos que tener preparados los recambios que nos llevaremos para la aventura. Los dos coches tendrán una limpieza en profundidad para salir perfectos y abordar con estilo (con el que se pueda) etapas de mas de 800 kilómetros al día.

Nos vemos en la próxima entrega de la Aventura del Stelvio.

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