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De Madrid al Paso del Stelvio en Seat 127: Italia y los italianos (5)

Óscar García | 30 Jul 2021
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En el anterior capitulo, os contamos la primera etapa de nuestro viaje al Stelvio, que fue un prologo hasta el Valle de Arán. Y la segunda, pasando los Alpes por la noche. Estábamos en el hotel Quo Vadis, a dos horas y media de Milán.

Etapa 3

Suena el despertador, bajamos a tomar café, hoy si hemos descansado mejor. El Quo Vadis es un hotel de carretera cómodo, de paso, a buen precio. Esta etapa será más lúdica que las anteriores, habíamos quedado en Nerviano con el club Fiat 127 Italia, que había organizado una concentración con otros coches clásicos.


Nos ponemos en marcha, metemos las maletas en los coches y vuelvo a inspeccionar ocularmente el coche. Correa bien, aceite bien, refrigerante bien. En bajas vueltas no iba del todo correcto, pero como subiríamos al día siguiente el Stelvio, tenía tiempo para ajustar el carburador. Para llegar a las 9:30 a Nerviano, fuimos un poco rápido en algunos tramos. Acercándonos a Turín unos vespistas charlaron con nosotros en un semáforo. Mola cuando se sorprenden de dónde venimos con estos coches.

La concentración de Nerviano.

Nada más llegar nos recibe Andrea, con felicidad, un tipo tan majo que te da vergüenza no poder ofrecerle lo mejor de ti. No jugamos en casa, llevamos ya unos cuantos kilómetros. Nada más llegar, Andrea nos dice de poner nuestros coches clásicos en el centro. Nos regala unas pegatinas de su club, una del Club Fiat 127 y otra del Club Nerviano de clásicos. Además de una taza con un 127 y un parasol, ¿un parasol?, no veáis como picaba el sol por allí.

Aventura al Stelvio en 127 - YouTube

Estuve hablando con el dueño del Fiat 500 Abarth, lo tenía flamante, en realidad todos estaban en muy buen estado. Le comenté que a la mañana siguiente subiríamos el Stelvio, Marco, ¿Tu has subido el Stelvio? ¿Stelvio? ¡Ah! La Strada… no no. El Paso del Stelvio de Nerviano está, por el camino corto, a menos de 360 km. Por un momento pensé que el paso que separaba Italia de Suiza era más un nombre, un mito, que una subida extraordinaria. Por eso, cuando camino al Stelvio me pregunta José si estaba nervioso, le comento que lo único que pienso es en que si me decepcionará o no.

Bien, el Stelvio no decepciona. Por el Stelvio pasan ciclistas (es etapa del Giro), muchas motos y muchos coches buscando el frenesí de la carretera. El tema es que muchos de aquellos italianos tenían coches clásicos/exposición. El mundo del clásico se diferencia en dos grandes grupos, el que tiene un coche clásico de colección, para dar un garbeo por las concentraciones y llevarlo a la itv cuando toca o los que los usamos casi como un coche actual. Conozco a gente que tiene uno o varios coches clásicos para simplemente verlos, como si fueran un cuadro colgado en una pared. Me parece fantástico, cada uno disfruta del clásico como quiere.

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Sobre las 11:30, el calor empezaba a apretar. No temíamos el frio, granizo o lluvia, pero el calor sí. Nos despedimos de los chicos, que desde aquí quiero agradecer de corazón el buen trato que nos dieron. Cuanta gente buena te encuentras en el camino. Nosotros les regalamos unas pegatinas de mi negocio 600 Tour Madrid y unas camisetas del Jarama. La verdad, es que quedamos un poco cutres, para la siguiente estaremos más preparados. Aún así el esfuerzo de la etapa anterior, se lo dedicamos a ellos.

A mi los Seat clásicos me gustan, claro que sí. Pero soy un Alfista confeso. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, fuimos al Museo Histórico de Alfa Romeo, estábamos a media hora. Yo ya lo había visitado, José no, a mí cuando subo esas escaleras en las que suenan motores. Sí motores, no escapes como ahora. Me emociono. Soy un sentimental. Al llegar a Arese, entramos en el parking del museo y había allí una pequeña concentración de Alfa Romeo. De hecho, uno que llevaba un 75 Le Mans, creo recordar, estuvo también en la concentración de Nerviano. Si hay algo que nos iguala a los italianos es la pasión. La pasión por las cuatro ruedas. Les contamos un poco la gesta, alucinaron. Había un Subaru tipo Rallye que creo que le fallaba un cilindro, a ralentí sonaba fatal y no hacía más que petardear. En el museo había una exposición de aviones con motores Alfa Romeo y barcos, en especial el caballito de mar, que era una pasada.

A ver, tampoco es un secreto que me guste Italia, sobre todo por ese continuo quebrantamiento de la Ley. No me malinterpretéis, creo en la libertad y no el libertinaje, pero tenemos tantas normas, leyes y prohibiciones en España, que adelantar por una línea continua con buena visibilidad sin que te insulten o piten mola. Porque allí, nadie te dirá que es lo correcto o lo incorrecto, nadie se erige como paladín de lo moral, de lo justo o injusto, nadie se pita, no hay peleas entre conductores, ni entre ciclistas, simplemente conviven. Eso sí, en Italia que yo viera, casi nadie va con el móvil mientras conduce. En España ya sabeis que muchos de los accidentes, son por ir mirando la pantallita del móvil, yo mismo sufrí un accidente por un despiste de un chaval mirando whatsapp. Que no se escandalicen los de seguridad vial, seguro que no lo hacen, porque lo que les sorprenderá no será la falta de seguridad, sino la oportunidad perdida de no recaudar, las cosas como son. Aprovecho para comentar que hace 3 años había diferencia, pero ahora mismo la gasolina está al mismo precio prácticamente en España que en Francia e Italia. ¿Impuestos para pagar autopistas?

Tras el museo hicimos camino, empezaba el calor de verdad, pero lo anestesió nuestro paso por el Lago Como, un lugar muy bonito donde te cruzas constantemente con buenos coches y buenas motos, en el Lago Como paramos a comer. Pizza y pasta, nos apetecía mucho. Seguro que la cocina francesa es de las mejores del mundo, pero no logro entenderla del todo, así que teníamos bastante hambre. Comimos un poco retirados de los lugares más concurridos, viendo el Como, mientras comíamos. Sin duda, cuando viajas, alejarse de los lugares más turísticos o concurridos para comer funciona, donde lo hicimos la comida estaba riquísima y fue bastante económico. Además, estaba casi vacío, aunque cominos a las 15h.

Al Stelvio en Seat 127. Llegamos al Lago Como - YouTube

En esta etapa llegaríamos por primera vez a una hora prudente. Queríamos descansar y disfrutar un poco de los Alpes, además habíamos quedado con nuestro amigo Max, que tiene un Fiat 127 blanco con el que sube todos los días a lo alto del Paso del Stelvio donde tiene una tienda de souvenirs. Puedes ser un gran aventurero, tener mucha experiencia en viajes, haberte leído todas las guías del mundo, pero como tener a alguien local de cicerone no hay nada. Efectivamente no defraudó.

Llegamos a Bormio, llegamos con Max

Bormio es una comuna italiana, de los Alpes, de la región de Lombardía. Tiene menos de 5000 habitantes y su temporada alta es cuando hay nieve, allí se han celebrado campeonatos mundiales de esquí y la verdad es que es un pueblo muy idílico de los Alpes, casi pegado ya a Suiza.
Por aquella parte los hoteles tipo Quo Vadis no existen, con lo que terminamos de gastar el dinero de los patrocinadores en dos habitaciones que la verdad estaban muy bien, aunque para nuestra aventura, no eran necesarias. No había otras. A eso de las 19:30 Max se presentó en el hotel y fuimos a dar un paseo, cenar, me regaló una matricula antigua y dimos un paseo nocturno.

Creo recordar o entendimos así, de dar un rulo nocturno con los coches a eso de las 23:30. Pero estábamos muy cansados y mañana tras el Stelvio, emprenderíamos la vuelta. Este viaje ha sido fulgurante, rápido y aunque me hubiera gustado parar más tiempo en algunos sitios, se suplió viendo mucha variedad de paisajes, gente, gastronomía. Fue cansado, pero a día de hoy os digo con rotundidad que lo repetiría y que echo de menos algunos momentos.


Después de cenar algunas cosas típicas de Bormio, dimos un paseo y nos tomamos un helado. Fortificaciones militares, puentes, torres con historia, Max nos hizo de guía y nos trató estupendamente. Un chaval de 25 años, enamorado de los clásicos y la colección de matrículas. De hecho, le mandé a su casa dos matriculas antiguas, una de Madrid del 58 y una marroquí del 67.
En el siguiente artículo, por fin subiremos al Stelvio. Hemos quedado con Max a las 7 para desayunar en el hotel y empezar la subida. Además en el siguiente capitulo habrá sorpresa.

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