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Motos

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Yamaha RD 350: historia de la viuda negra de dos tiempos

Óscar García | 8 Sept 2021
Rd Yamaha 350
Rd Yamaha 350

Si no te gustan las motos de dos tiempos, no te gustan las motos. Seguramente una moto de 4 tiempos sea mejor en casi todo, menos en sensaciones, sonido y ese olor inconfundible de la mezcla de aceite y gasolina, delicioso. ¿Habéis olido alguna vez una moto de dos tiempos con el Castrol 747? posiblemente emane el mejor olor que el mundo de las dos ruedas pueda provocar. Hoy os hablamos de una de esas motos con las que se disfruta condiciendo, escuchando su sonido y oliendo la mezcla, hablamos de la Yamaha RD 350, la llamada Viuda Negra o Mata Pijos. Te cuento por qué.

Esta Yamaha era la favorita de los jóvenes y no tan jóvenes de los 80, supuso una revolución en muchos conceptos. Sus datos son muy apetitosos, en la época costaba 600.000 pesétas, tenía un motor de dos cilindros y 60 CV, para unos 140 kílos de peso. Esta moto, podía batir sin problemas a motos más grandes, debido a su agilidad y relación peso potencia aunque conducirla, no es fácil.

El motor, el chasis, una bomba

La entrega de potencia de una moto dos tiempos, no tiene nada que ver con el cuatro tiempos. En la época en la que las cuatro tiempos de campo querían (casi lo han conseguido) jubiliar a las motos de dos tiempos había una frase célebre: "las 4 tiempos son de hombre". No estoy de acuerdo, en la mísma cilíndrada, una dos tiempos es mucho más explosiva y potente que una cuatro tiempos, lo que pasa es que para igualarlas, las cuatro tiempos contaban con cilindradas de 400, 450 o incluso 520.

El motor viene directamente de competición, pertinentemente adaptado, es un bicilindrico transversal, refrigeración líquida y transmisión por láminas, con un sistema Power Valve en el escape. Alcanza los 190 km/h. El consumo se acerca a los 10 litros a los 100 km yendo alegre. El sonido de este motor es una pasada. Lleva dos carburadores Mikuni y arranque a palanca.

El chasis es un doble cuna, dicen que lo único mejorable de esta moto son las suspensiones, tanto delante como detrás. De hecho no es raro ver Yamaha RD 350 con Ohlins detrás, delante se les suele poner un muelle con un tarado más duro, así como cambiar el aceite de la horquilla por otro más denso. Esta moto tiene una agilidad felina y corre mucho. Es una pasada poder subirla de vueltas y llegar a las 10.500/11.000 del cuenta revoluciones. Casi 60 CV, menos de 140 kg, motor dos tiempos, más que una matapijos, fue una matagigantes.

Para engrasar la gasolina tiene un depósito debajo del asiento, lo llenas de aceite y hace la mezcla de forma automática. Los frenos son más que suficientes, ahora estamos acostumbrados a pinzas de cuatro pistones y discos tan grandes como el aro de Saturno, pero es que ahora las motos son muy pesadas. Detener esta Yamaha RD 350 es mucho más sencillo, eso sí, no contarás con ABS ni otras ayudas electrónicas actuales. Si has tenido oportunidad de pilotar esta moto, seguro que la recordarás con una sonrisa en la boca. Esta moto es todo sentimiento, todo aroma a competición. La rueda delantera se levanta con suma facilidad, ni si quiera tienes que tirar de embrague para revolucionar el dos tiempos.  Esta moto es mítica por el concepto, pero también suponía una vuelta al ruedo de los motores de dos tiempos, entre una legión cada vez mayor de motos de cuatro tiempos.

La Matapijos o Viuda Negra

Como en otras motos o coches legendarios, como el culogordo y su turbo, esta Yamaha también tuvo su apodo. No es que fuera una moto peligrosa, su chasis y parte ciclo eran más que capaces para controlar esos 60 cv del motor. El tema es que claro, en una época en la que no abundaban motos como esta, los pilotos se venían arriba en sitios indebidos. No era raro verla acelerando en semáforos tipo gran premio, de hecho en 12,8 segundos recorría 400 metros en parado, lo que no está nada mal.

Por si esto fuera poco, su motor y su peso la hacían una matagigantes, era una moto con la que podías tener un paso por curva increíble y claro, cuando te animabas y lo hacías demasiado, te empotrabas contra algún cartel de Fanta o Coca Cola. Esta moto, sacaba lo mejor de cada usuario y muchos de sus compradores no eran avezados pilotos de competición. Demasiada gente quiso encontrar los límites de su pilotaje con esta moto.

Además era una moto cómoda, su posición de conducción no era radical, ibas cómodo pilotandola, En los años 80 el concepto de seguridad vial era distinto y los conductores de estas motos, en fín, que se dejaban llevar por el frenesí de la competición llevándose esta Yamaha a más personas al otro barrio que el que tenía por ejemplo una Laverda o una Honda 4 tiempos.

La receta es que era muy suculenta: precio contenido, motor potente, ligera, fiable, incluso se creó una copa monomarca alrededor de esta mítica Yamaha. Sin duda, era un buen caldo de cultivo para que la apodaran Viuda Negra o Matapijos, pero no era porque fuera una moto indomable o peligrosa.

Si estás pensando en comprar una, siempre intenta comprar la japonesa antes que la brasileña que venía con más restricciones. En el mercado de segunda mano el precio oscila entre los 5.000 y los 8.000 euros. Sin duda si te haces con una, volverás a ser el rey de los semáforos .