El inmenso escape de metano de California que contaminaba más que el resto de la industria californiana

Esteban Viso @estebano

Si vives en un búnker, aislado de la actualidad mundial, o bien si solo te preocupan otros tipos de temas es posible que no te hayas enterado del inmenso escape de gas en California que ha durado (de momento) nada menos que desde el mes de octubre pasado. El 23 de octubre, la compañía SoCalGas comunicaba la existencia de un escape de gas metano en sus instalaciones de Aliso Canyon, en Los Ángeles, y en el mes de enero se declaraba el estado de emergencia en la zona.

Se estima, de forma preliminar, que durante este período de tiempo se han liberado a la atmósfera más de 140.000 millones de metros cúbicos de gas natural (más de 140 billones de litros, en billones españoles), y aunque el escape no ha sido estable, se estima que a partir de mediados de enero la velocidad de escape se estabilizó en aproximadamente 20.000 kilos de metano por hora. Se cree que la razón es que el depósito de gas está agotándose, pero eso no quita que hayamos sufrido un desastre natural de consecuencias nada positivas. Apenas hace unos días se ha declarado que el tremendo escape de gas está controlado. Por el momento.

Cronología de un desastre ecológico sin precedentes

Todo comenzó con el fallo de un sistema de contención subterráneo que permitió que los gases saliesen a la atmósfera de forma incontrolada en el mes de octubre. El anuncio oficial fue el día 23, pero uno siempre piensa que, en realidad, las cosas son siempre peores de lo que se cuentan, y que ese anuncio se habrá hecho una vez que los intentos por hacer el sellado fracasaron. Uno es muy mal pensado, pero ya se sabe aquello de “piensa mal y acertarás”.

Desde ese momento se estimaron en centenares de miles de kilos de gas metano liberados a la atmósfera, y apenas dos meses después, en diciembre, se referían al suceso en el Washington Post como desastre medioambiental, y en Wired explicaban cómo justo cuando se estaba hablando a nivel mundial sobre cómo contener las emisiones de gases contaminantes, California dejaba escapar miles de litros de metano cada segundo a la atmósfera, y el metano es un gas que contribuye de manera muy potente al efecto invernadero.

En ese mismo mes de diciembre, el escape de gas se pudo “ver” gracias a cámaras infrarrojas, y el panorama era desolador, pues no hay más que ver las imágenes y pensar en las semanas que llevaba “abierto ese grifo” de gas metano para darse cuenta del impacto brutal que esto puede tener en el medio ambiente californiano.

Para echar se a temblar, ¿verdad? Pues esta ingente cantidad de gas natural (en torno a un 80% era metano) liberado a la atmósfera lo estuvo haciendo durante semanas sin posibilidad de contención. Todos los intentos fallaron y el gas seguía escpando sin remedio, y poniendo en peligro la salud de la comunidad cercana. Centenares de familias fueron evacuadas de la zona durante estos meses.

En una nota del 20 de noviembre pasado, la Agencia de Protección Medioambiental de California aclaraba el perjuicio que causa el metano en el medio ambiente:

El gas natural está compuesto principalmente por metano (aproximadamente en un 80%), que es un potente gas de efecto invernadero. El metano está en una categoría de gases de efecto invernadero conocida como SCLP [agentes contaminantes que tienen una vida media corta en la atmósfera. En el caso del metano es de unos 12 años (ndA)]. Este tipo de gases permanecen menos tiempo en la atmósfera que los contaminantes de vida larga, como el dióxido de carbono; sin embargo, si medimos cómo calientan la atmósfera, su impacto puede ser decenas, centenares o miles de veces peor que el del CO2. El impacto en el calentamiento global del metano es entre 25 y 72 veces el impacto del CO2 sobre períodos de 100 y 20 años, respectivamente. Dado ese potente impacto del metano y su corta vida en comparación con otros gases, es un elemento muy importante a tener en cuenta para reducir los efectos a corto plazo del calentamiento global.

Si consideramos que, durante el primer mes de emisiones, la fuga de Aliso Canyon contribuyó a aumentar en un 25% las emisiones de todo el estado de California, podremos entender el enorme impacto de este desastre medioambiental. Por otro lado, en el informe preliminar de hace escasos 10 días, se estima que el porcentaje de metano en el gas de la fuga era mayor que el 80%, concretamente se estima en un 94%.

Aquí podemos ver una estimación de la magnitud del escape en kilogramos por hora durante todo su tiempo “de vida” (podemos ver cómo el escape fue más intenso a finales de noviembre, y a partir de ahí fue perdiendo fuelle), y recalcar que de todo esto solo se pueden hacer estimaciones.

Escape de Aliso Canyon

¿Por qué no pudieron pararlo antes, y cómo lo hicieron ahora?

Parece mentira, para un profano, que un escape de gas tan perjudicial para el medio ambiente no se haya podido detener en casi cuatro meses, y más increíble aun que se diga que el escape está controlado de forma temporal, pero que se espera el sellado definitivo para que no se reproduzca en el futuro. Al parecer, tras 112 días de escape se pudo cerrar definitivamente, y todo comenzó el 11 de febrero.

Ese día, la compañía bombeó barro desde el pozo de refuerzo que se empezó a taladrar el diciembre pasado. Este barro bombeado controló el escape en fase inicial, y el gas dejó de fluir al exterior. Para conseguir el sellado definitivo hacía falta algo más, así que el 12 de febrero se empezó a bombear cemento en el pozo principal, proceso que siguió hasta el 17 de febrero. El día siguiente, 18 de febrero, se certificó el sellado definitivo del pozo.

El resultado final del mayor desastre con fuga de metano en los Estados Unidos es, en números:

  • 112 días de fuga de metano, y de estado de emergencia.
  • 5.726 familias evacuadas de la zona.
  • Más de 100.000 toneladas de metano enviadas a la atmósfera, el equivalente a un año de emisiones de 572.000 coches.

Un desastre que esperamos que no se vuelva a producir más.

alisocanyon-tapado

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