Entre tú y yo: el objetivo de Elon Musk y Tesla no es vender coches

David Villarreal @davidvillareal

Todos quieren un Tesla en su garaje. El fabricante de coches eléctricos, dirigido por el incansable Elon Musk, ha conseguido generar una expectación jamás vista para un recién llegado a la industria del automóvil. Tesla es la marca de la que todos hablan, la que hace correr ríos de tinta en medio mundo, y la que comienza a conquistar las calles de Silicon Valley y países que han apostado con entusiasmo por alternativas a los combustibles, como Noruega. Tesla es también una de las marcas que más interés despierta, en los medios, y entre aficionados a los coches y la tecnología, a partes iguales. Tesla se ha ganado infinidad de titulares que ensalzaban su estrategia, y la situaban al nivel de un pulso contra la tradición que reina en la industria del automóvil. ¿Pero estás seguro de que el objetivo de Tesla es vender coches?

Afirmar lo contrario, a priori, puede hacer que nuestra cabeza quiera explotar. La tautología es realmente sencilla, si Tesla fabrica coches, efectivamente quiere vender coches. Lo cual es irremediablemente cierto. Pero si nos quedásemos únicamente con esa afirmación apenas estaríamos comenzando a explorar la superficie de un proyecto mucho más ambicioso, en el que los coches no son más que el instrumento, el escaparate, para una revolución tecnológica sin precedentes que va más allá de un vehículo de cuatro ruedas, por muy bonito y competitivo que nos parezca.

Ante lo cual es probable que te estés preguntando lo siguiente: si Tesla no tiene como objetivo final vender coches, ¿cuál es su verdadero objetivo? Y lo que es aún más importante, ¿qué es Tesla Motors?

tesla-objetivo-4

El nacimiento y crecimiento de Tesla Motors a lo largo de más de una década responde a una estrategia de manual de todo negocio que aspire a una gran escalabilidad. En el verano de 2003, Martin Eberhard y Marc Tarpenning fundaban una empresa que pretendía fabricar deportivos eléctricos. Eberhard era ingeniero en informática y electricidad, y un apasionado de los deportivos, pero también vivía la contradicción moral de aquel que conduce máquinas que derrochan, por decirlo de alguna forma, litros y litros de combustible, que en última instancia conlleva una dependencia del petróleo importado de Oriente Próximo, y contribuye al calentamiento global.

Elon Musk no tardó en entrar en escena. Habiendo cerrado la venta de PayPal a eBay, Elon Musk ya había comenzado a trabajar en nuevas empresas, tan ambiciosas como resolver los grandes retos que afrontará la humanidad en los próximos años. No es ninguna exageración. Cuando nació Tesla Motors, SpaceX ya había comenzado a rodar, con un objetivo inicial muy concreto que aún siguen ansiando, el de apoyar la carrera espacial con el diseño de cohetes reutilizables. Musk encontró una gran oportunidad en Tesla, y no dudó en entrar en una primera ronda de financiación meses después de su fundación, que le llevaría a convertirse en su CEO y a dar forma, a su manera, a la idea inicial de Eberhard y Tarpenning.

El objetivo de lanzar un deportivo eléctrico estaba cerca, aún más optando por una solución socorrida pero apropiada para un fabricante que comienza de cero, la de transformar un deportivo excelente – un Lotus Elise – en un deportivo eléctrico, que se conocería como Tesla Roadster. El problema es que Musk veía un futuro en el que Tesla no solo fabricaría coches eléctricos. Es más, Elon Musk ya veía un futuro en el que los coches serían única y exclusivamente la excusa de Tesla Motors para un plan aún más ambicioso.

tesla-objetivo-3

Elon Musk siempre ha transmitido que su objetivo era y es el de lanzar turismos eléctricos, para todos los públicos y para todos los bolsillos. Su obsesión con ese objetivo quizás trate de desviar cualquier acusación de oportunismo, en tanto los 465 millones que prestó – a un interés realmente bajo – el Departamento de la Energía de los Estados Unidos a Tesla Motors estaban condicionados a que desarrollaran un producto para todos los bolsillos. Recordemos que en estos años Tesla ha atravesado situaciones realmente complicadas, de hecho la marca habría estado muy cerca, incluso, de aceptar la entrada del capital de Google. A día de hoy, aquellos préstamos de la administración estadounidense ya han sido devueltos. Aún así, 13 años después del nacimiento de Tesla, y 7 desde que se suscribiera el préstamo, aún seguimos esperando a ese coche eléctrico para todos los bolsillos, que se presentará como Tesla Model 3 en unas semanas.

El coche eléctrico solo puede crecer en los próximos años, pero hasta los más optimistas ya reconocen que la movilidad aún seguirá dependiendo en su mayoría de los combustibles fósiles durante décadas. Llegados a este punto es lícito preguntarse, ¿de verdad puede plantar cara un fabricante tan joven, nacido en Silicon Valley, a la maquinaria industrial, comercial, y publicitaria, de la industria alemana, del trío de Detroit y, sobre todo, de las firmas del País del Sol Naciente?

Y en apenas 12 meses se producen varios acontecimientos importantes. Tesla libera todas las patentes de sus sistemas eléctricos. Tesla levanta su primera Gigafactory, capaz de producir baterías para el suministro de más de 500.000 Tesla Model S cada año, y anuncia la apertura de más fábricas. Y Tesla presenta sus sistemas de baterías, para el negocio, y para el hogar.

tesla-objetivo-5

En una industria que protege con celo sus avances tecnológicos, y que se blinda para evitar el espionaje industrial, la liberación de las patentes debió resultar realmente chocante. Tesla habría abierto la puerta a que cualquier fabricante desarrollase su propio coche basado en la tecnología del Model S. Podría parecer una locura, salvo que tu objetivo fuera realmente el de animar a otros fabricantes precisamente a crear coches eléctricos que utilizasen tu tecnología. En ese punto, ¿qué decidiría el fabricante de coches? ¿produciría sus propios sistemas eléctricos, o recurriría a esas fábricas que gracias a la economía de escala pueden producir cada año baterías y sistemas eléctricos para 500.000, o incluso millones de coches eléctricos?

Es difícil imaginar un escenario, al menos a corto plazo, en el que Tesla consiga vender más de 500.000 coches al año. En 2015 sus ventas apenas superaron las 50.000 unidades. Y a día de hoy Tesla no solo ultima la construcción de la Gigafactory 1, la segunda fábrica más grande del mundo tras la de Boeing en Everett, sino que ya está buscando localizaciones para la apertura de nuevas fábricas. Recordemos que estas factorías son completamente modulares, y escalables, y están diseñadas para producir una ingente cantidad de baterías, que a su vez se ensamblan con celdas producidas por Panasonic.

Aún con la presentación de Tesla Energy, y sus packs de baterías para el hogar, y el negocio, es difícil no ver el verdadero objetivo de Tesla, el de suministrar la tecnología eléctrica, incluyendo baterías y software, a fabricantes de automóviles.

tesla-objetivo-1

La irrupción de Tesla Energy nos hizo ver que Tesla Motors no solo quería ser un proveedor tecnológico para la industria del automóvil, sino también un catalizador del uso de energías renovables en el hogar. No basta con instalar un Powerwall para suministrar electricidad a nuestro hogar sin depender de las empresas energéticas, cuya producción aún sigue dependiendo en gran medida de energías no renovables. Pero es cierto que con un sistema de baterías compacto, amortizable, y fiable, Powerwall estaba convenciéndonos de la bondades de las renovables, y de que el plan de instalar unos paneles solares en casa tenía más sentido que nunca.

Así las cosas, imaginaos un escenario en el que Tesla está en nuestro hogar – si las decisiones políticas algún día lo permiten – en un bello y compacto mural, que esconde las baterías, colgado de la pared. Imaginaos que Tesla está también en nuestro coche, aunque no se llame Tesla, ni tan siquiera sea un eléctrico puro, quizás un híbrido enchufable. Imaginaos que ese coche es eléctrico y que, aún sin llamarse Tesla, ya puede disponer de autonomía suficiente para cruzar Europa de norte a sur, desde Noruega, hasta Tarifa, gracias a una extensa red de puntos de recarga rápida, Supercharger, que ya está garantizando desplazamientos sin problema en Tesla Model S en buena parte del planeta.

¿Se te ocurre mejor escaparate que un coche como el Tesla Model S, o el Model X, un SUV con “alas de halcón”, para vender esa tecnología?

Ahora bien, hagámonos por última vez la pregunta inicial, ¿de verdad sigues pensando que el negocio más importante de Tesla Motors es y será el de fabricar coches?

tesla-objetivo-2

¿Quieres leer más historias como esta? ¡Síguenos!