El síndrome de la vibración fantasma, o cuando el móvil es una extensión de nuestro cuerpo

Jose Mendiola @jose_mendiola

A todos nos ha sucedido alguna vez ¿ha vibrado el móvil? ¿Me estarán llamando? Rápidamente echamos mano del bolsillo para comprobar en la pantalla del móvil que ha sido una falsa alarma, que en realidad nadie nos ha escrito, llamado o hay ninguna notificación por atender. El asunto puede parecer gracioso, pero hay un trasfondo detrás con mucho mas alcance del que podríamos pensar.

Y es que nuestra dependencia hacia los móviles alcanzar cotas que rayan lo abrumador. Un estudio de la universidad Nottingham Trent demostró que un usuario como media comprueba el teléfono 85 veces al día, y lo descubrieron instalando una aplicación que registraba la actividad de los usuarios. Los datos registrados fueron demoledores: las visitas a la pantalla duraban siempre menos de medio minuto y en la mayoría de las ocasiones las hacemos para atender notificaciones sin importancia.

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Una dependencia enfermiza…

Que si Twitter, que si Facebook… Y se nos va la vida. Otro estudio le puso el cascabel al gato de una manera desgarradora: los estadounidenses dedican a la pantalla de su móvil una media de 4,7 horas al día, que son muchísimas si consideramos que un adulto en aquel país pasa unas 15 de las 24 horas en activo. Ahora bien, si estas cifras pueden hacer saltar ya las alarmas a muchos, el asunto es todavía peor de lo que pensábamos.

Como hemos apuntado al comienzo de este artículo, por si todo el tiempo que dedicamos al móvil no es suficiente, un nuevo fenómeno llega para empeorar todavía más la dependencia con los móviles que padecemos. las vibraciones fantasma. Sí, son ese cosquilleo imaginario que sentimos en el bolsillo o donde llevemos el móvil y que nos obliga, de forma sumisa, a ver qué está sucediendo.

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… Aunque sin consecuencias directas en la salud

¿Un tema menor? Ni de lejos: el doctor Robert Rossenberg del Instituto de Tecnología de Georgia sostiene que nueve de cada diez personas es víctima de este fenómeno, y la explicación tiene su lógica. Los que usen gafas lo entenderán a la perfección: el famoso gesto de ajustarse las gafas con el índice sobre la nariz aunque en ese momento no las llevemos. Es un tanto ridículo pero muy habitual, tanto como mirar la pantalla del móvil cuando éste está completamente apagado.

Este experto considera que estamos tan vinculados a los dispositivos móviles que los consideramos como una extensión de nuestro cuerpo. Aunque lo cierto es que detrás de este fenómeno se oculta algo con todavía más calado: tememos perdernos alguna notificación importante o al menos asumimos que lo será.

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¿Qué puedo hacer, doctor?

Lo cierto es que el fenómeno de la vibración fantasma, como se le conoce ya oficialmente,  no tiene un impacto directo en nuestra salud: no hay un perjuicio directo que nos deba preocupar, pero sí es una clara llamada de atención sobre nuestra creciente dependencia hacia un dispositivo que centra ya el protagonismo de nuestras vidas. Y para demostrarlo, basta con echar un ojo a los pasajeros de cualquier metro del mundo.

No es dañino pero el hecho es de por sí bastante triste: estamos mirando la pantalla de un móvil inactivo pensando que nos quería informar de algo que en el 99% de las ocasiones será menor, como una notificación de Twitter o Instagram. Posiblemente, la mejor medicina venga de los propios despistes: cuando uno, en uno de esos días extraños, se olvida el móvil en la mesilla y salga de casa sin él. Sensación de angustia pero también de libertad ¿verdad? podemos empezar por hacer esos despistes cada vez más frecuentes y reservarnos esos espacios de desconexión. Con vibraciones fantasma incluidos…

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