¿Harto de que en el cine no pongan las películas que quieres? Descubre Screenly.

Laura Bastón @laurabpazo

Seguro que más de una vez has pensado en ir al cine, ves la cartelera y no hay nada que te satisfaga. Y la verdad, pagar casi 10 euros por ver algo que no llama tu atención es algo a lo que no todos estamos dispuestos. Puede ser que el motivo de que esto ocurra es que tus gustos sean demasiado mainstream, y que ese cine que tanto amas no llega a las pantallas convencionales. O que simplemente no pases por el aro de la industria cinematográfica americana y quieras conocer que hay más allá de esas grandes superproducciones hollywoodienses.

Si perteneces a ese grupo de personas, es posible que conozcas plataformas de visionado online de películas un tanto “al margen” de la industria como Filmin, en dónde con una suscripción de 8 € al mes podrás ver de forma legal todo su catálogo (¡y en versión original con subtítulos!) o Márgenes dónde podrás disfrutar tanto de  forma gratuita como de pago de numerosos títulos, e incluso asistir a proyecciones en sus distintas sedes físicas.

No nos engañemos, es cierto que hay alternativas para poder ver esas películas que no están en las grandes pantallas desde nuestro salón de forma legal… ¿pero estás dispuesto a renunciar a la magia del cine? Sentarte en una butaca con tu bolsa de palomitas, una gran pantalla en la que no perder detalle y un sonido que no tiene nada que ver con lo que puedas conseguir en tu casa,por mucho home cinema que tengas. Así que si eres fanático de ese ambiente palomitero con una buena película, tenemos la solución para ti. Toma nota y no olvides este nombre,Screenly.

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La plataforma de cine bajo demanda, Screenly.

Los espectadores por fin podemos tomar el poder y convertirnos en promotores de eventos. ¡Puedes conseguir ver lo que quieres, dónde y cuándo decidas! ¿Suena genial verdad? Gracias al servicio de Screenly también creadores, distribuidores y exhibidores podrán investigar nuevas formas de distribuir en salas de cine utilizando internet como su mejor aliado y dejar de verlo como su gran enemigo.

Como se dice en mi pueblo, no siempre es llegar y besar el santo. Para llegar hasta aquí, Screenly ha tenido que ir pasito a pasito. Desde 2013 han estado trabajado en su puesta en marcha, diseñando y desarrollando la plataforma tecnológica y la infraestructura técnica, legal y la red de partners necesaria. El pre-lanzamiento tuvo lugar en octubre de 2013 con el marco de las primeras jornadas profesionales de innovación tecnológica Fast Foward del Festival Internacional de Cine Documental Musical de Barcelona IN-EDIT. Hubo que esperar hasta mayo de 2014 para que se lanzara la primera beta interna, y no fue hasta septiembre de 2014 que llegó el prototipo funcional para tu testeo por parte de partners y colaboradores. Y por fin, el 7 de mayo de 2015 llegó el lanzamiento de la beta pública que pudo ser utilizada por todo el mundo. Cualquiera puede registrarse, crear eventos, reservar y comprar entradas.

Pero…¿Es rentable Screenly?

Está claro que no podemos vivir del aire (aunque en ocasiones nos gustaría) y detrás de cualquier proyecto tiene que haber dinero.

Sin duda alguna, una las características diferenciales de Screenly son la transparencia, autonomía de gestión y co-responsabilidad de todas las partes implicadas en su modelo de ingresos. Todo el mundo se lleva su parte y nadie pierde nada. Cuando un evento se confirma y llega a quórum (número mínimo de espectadores) significa que todo el mundo gana, los costes mínimos imprescindibles están cubiertos y se puede seguir hacia delante con la proyección. Si no se confirma una semana antes de su fecha de celebración, el evento es cancelado, el cine continúa con su programación prevista y a los espectadores que hayan reservado entradas no se les cobrará. Por lo tanto, nadie gana pero tampoco nadie pierde.

Además de los gastos que supone la exhibición de la película en los cines, el precio de la entrada incluye el IVA. Para que te hagas una idea, de una entrada de 6 euros tras restarle el IVA queda un total de 4,96 euros. A esos 4,96 euros hay que seguir restando, ya que no hay que olvidarse de las entidades de gestión de derechos como la SGAE, AISGE y AIE que hace un total de un 2,86%. En resumidas cuentas, el importe neto sin impuestos ni licencias de una entrada de 6 euros se queda en 4,85 euros. Sobre esta cifra es sobre la que Screenly comienza a trabajar para hacer las liquidaciones a cada parte implicada en el proceso.

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Esto es lo que ocurre cuando se confirma un evento.

En el momento en que se ha conseguido a tiempo el mínimo de reservas el evento está confirmado. Es en ese momento, y no antes, en el que se efectúa el cobro de las entradas.

El reparto que se produce es el siguiente:

  • Exhibidor (tarifa mínima). El coste mínimo imprescindible que pide la sala de cine para liberarnos su sesión. Esta tarifa es variable y depende del aforo de la sala, el precio de la entrada, el día de la semana y el horario de la sesión.
  • Creador/Distribuidor (tarifa mínima). Precio mínimo para que el propietario de los derechos de la película ceda una copia para la proyección. Esta tarifa también varía en función de si los títulos son de fondo de catálogo, de estreno o especiales.
  • Envío copia+VPF (variable). El envío y la devolución de la copia de la película tiene un coste.
  • Promotor. Ser promotor de los eventos tiene sus ventajas, Screenly suma un incentivo especial para el promotor como premio al éxito de su campaña.
  • Screenly (20%). Lógicamente, como mediador entre las partes Screenly se lleva un 20%.
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¿Te parece atractiva esta iniciativa?

Si has caído en las redes de Screenly, consulta si ha llegado a los cines de tu ciudad ¡y comienza a organizar eventos para disfrutar del cine de otra forma! Ya hay un total de 25 cines en todo el país con un total de 82 pantallas a tu disposición.

Si hay algo que está claro es que las formas de consumo y distribución del cine están cambiando. Al igual que la manera de consumir películas. Diversidad de factores son los que han influido en este cambio como las nuevas tecnologías, la crisis, el IVA cultural… Son muchos los cines que actualmente sobreviven gracias a una cartelera totalmente comercial, pero también prosperan otras salas en las que la programación es más alternativa y buscan una forma distinta de relacionarse con su público. En medio de la evolución de este paradigma cinematográfico, nace Screenly para crear nuevas experiencias de relación entre el público, distribuidoras y exhibidores. Solo podemos darle las gracias Screenly por democratizar el cine ¡y a seguir creciendo!

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