Pensamiento: cuestión de posturas

Patricia Catania @PatCatania

¿Nunca te has parado a pensar en lo que piensas? Sí, en lo que piensas. Porque a veces pensamos en algo y dejamos de pensar en lo que estamos haciendo. Todo depende de como te pille y dónde te pille. Podríamos decir que, es cuestión de posturas. No vas a pensar igual tumbado que de pie, nadando que soñando o cantando que llorando.

Esto es muy común en nuestra especie. Quien nos creó decidió que debíamos tener la capacidad de pensar. Em, si, ya lo sé, unos más que otros. La vida es así. A lo que iba, que me pierdo. Nuestra capacidad para pensar, por lo general, tiene un límite y en cuanto rebasamos esa línea, debemos de liberar espacio para seguir llenando. Algo así como la memoria RAM. Pero va más allá el asunto: las mejores ideas se me ocurren siempre en el momento más inoportuno. Si dedico un tiempo específico para algo, lo más probable es que no me salga igual de bien que si justo lo pienso antes de dormir o cuando voy conduciendo.

dormir

“Lo consultaré con la almohada”

Hay días en que no puedes dormir y que solo te vienen a la mente pensamientos… Impuros no hombre, quiero decir que te pones a pensar en lo que no has pensado el resto del día o en lo que deberías pensar al día siguiente. Lo mejor de todo, que muchas veces tu cabeza tiene razón, a pesar del sueño o de estar tumbado mirando las pelusas de encima del armario. Lo mejor, apuntarlo donde buenamente puedas. Y eso no es todo, otro de los lugares en los que te fluye el riego del cerebro es el coche.
Conduciendo a veces te pones a darle vueltas al tarro de una manera… que te olvidas del retrovisor y del que te hace luces para que le dejes pasar. Como si estuvieras soñando despierto. La carretera toda para ti mientras ves pasar las ideas más brillantes por el arcén. Alucinante. Cuando veas un coche parado, no tiene porqué haber pinchado, puede estar escribiendo en un papel un gran momento de lucidez.

conducir

Nunca te olvides de una cosa: lo que va no vuelve. Te lo puedo mentar como que un buen tren no pasa dos veces. En cuanto pierdas el hilo, lo mas probable es que no recuerdes lo que estabas pensando. Y si te acuerdas, no será igual. No tendrá el mismo ímpetu. Le faltará garrote. Es aquello de lo tengo en la punta de la lengua pero… No, Google esta vez no te puede ayudar.

Así qué, en cualquier situación que detectes que activa tus neuronas, no olvides llevar algo para escribir. Papel, móvil, tablet… y no dejes de apuntarlo todo, tal cual salga de tu mente. Una gran idea puede valer millones, salvarte de un apuro o hacer el mejor trabajo de tu vida.

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