Como bien apuntan nuestros colegas de autoblog.nl, estamos ante el equivalente automovilístico de la rana Gustavo. Otra toería más plausible es que su creador se tomase LSD, y decidiese transportar al mundo real el producto de sus alucinaciones. Parece el típico trabajo encargado por algún rapero estadounidense, pues rueda sobre mastodónticas llantas negras de 22 …























