
¿Y quién le dice al abuelo que deje de conducir?
Es ley de vida. Nos hacemos viejos, perdemos facultades y llega un momento en que tenemos dificultades para conducir hasta el punto de convertirnos en un verdadero peligro para nosotros mismos y para el resto de conductores que circulan tranquilamente por la carretera. Una situación familiar muy común es la del anciano que se resiste a dejar de conducir desoyendo el consejo de sus familiares que temen que la historia acabe en








