Actualizado 15:31

Shelby Ford Mustang GT500 2010, a prueba (II)

( @Ivantxu ) el

Durante la primera parte de esta prueba os hemos guiado alrededor del exterior de esta belleza de muscle car y hemos podido trastear un poco con el interior, ahora viene la parte que todos esperabais, es el momento de hacer un poco de ruido. Las veces que uno se puede subir a una máquina del calibre del Shelby Mustang GT500 se pueden contar con los dedos de una mano, más de uno se contentaría con verlo por la calle y contárselo a sus amigos aficionados al motor, pero las de ponerse a las riendas y ser el domador de la cobra son más bien únicas para cualquier habitante del viejo continente.

Sobre el asfalto, la presencia es imponente, con su mirada seria casi nos dice que no somos dignos de ponerlos tras los mandos. De todos modos nos armamos de valor y adoptamos por primera vez la posición de conducción, al introducir la llave y hacer contacto la pantalla central se enciende y una vez más el omnipresente símbolo de la cobra hace presencia, incluso se digna a saludarnos en perfecto castellano.

El motor de una leyenda

Shelby Mustang GT500 2010

Bajo el capó se encuentra un motor V8 de 5.4 litros que va acoplado a un compresor volumétrico, esta hermosa obra de ingeniería es un derivado del motor que nos podíamos encontrar en el mítico Ford GT que se fabricó entre los años 2005 y 2006. Con su potencia máxima de 540 CV que llegan a las 6.200 rpm y par motor máximo no menos sorprendente de 691 Nm, se antoja la máquina de elección para recorrer cuartos de milla a velocidades de vértigo. Sobre el papel es capaz de cubrir el cuarto de milla en menos de 13 segundos y pasar de posición estática a 100 km/h en aproximadamente 4.3 segundos.

Al girar la llave el ronco bramido del V8 nos saluda, subiendo un poco más de vueltas de lo que nos esperaríamos en un coche tradicional para establecerse luego en el ralentí. Engranamos primera y estamos en marcha, el embrague es suave y permite una operación sin tirones a baja velocidad, no hace falta usar mucha fuerza para accionarlo. Uno de los rasgos que distingue la operación de este coche es su cambio de marchas, manual de seis relaciones, pero con un recorrido cortísimo entre marcha y marcha. Mirando a la palanca de cambios, redonda en color blanco con rayas negras, es casi imposible saber que marcha tenemos seleccionada.

Sensaciones explosivas

Shelby Mustang GT500 2010

A baja velocidad se comporta con suavidad, la suspensión hace que nuestra columna pague por cada bache o irregularidad del pavimento por la que circulemos, aunque no es excesivamente seca. Los carriles se hacen estrechos ante el colosal tamaño del coche, no es lo más habitual encontrarnos con un coche de estas proporciones. Pero es cuando empezamos a hundir nuestro pie en el pedal del acelerador cuando todo empieza a tener sentido, las reacciones son explosivas y el coche siempre pide más, más gas, más velocidad e indirectamente más puntos de tu carné de conducir. No importa el régimen de giro del motor, este siempre se muestra dispuesto a darte una buena patada en los riñones.

Las rectas se hacen cortas, casi insignificantes y los adelantamientos ocurren con una facilidad pasmosa. El primer error que podríamos cometer es pensar que ya está, acelera en línea recta y ahí se acaban sus trucos. Es cierto que la suspensión trasera no es tan sofisticada como las presentes en el resto de deportivos e incluso el nuevo Camaro, pero suple esta deficiencia con un excelente control de tracción. Con el control activado el coche se muestra permisivo, tolerante hacia tus errores, pero desactívalo y te puedes llevar un mordisco del reptil en tus posaderas.

Shelby Mustang GT500 2010

En curva la dirección es directa y podemos colocarnos sin problema en el punto que queremos de la calzada. El coche transcurre por ellas con gran compostura y aunque no transmite mediante el volante tanto como otros, esto podría deberse a los masivos neumáticos con ancho 255 del eje delantero. Las irregularidades en el pavimento se hacen obvias por las sacudidas, aunque no afectan al comportamiento del conjunto, ni nos desvían de nuestro objetivo.

Nos introducimos en una autopista y al incorporarnos aceleramos sin piedad, la sensación es irreal, casi de videojuego. A medida que las revoluciones suben la velocidad hace lo propio y se comienza a escuchar el sonido del compresor, impresionante, sigue acelerando y el logo de SVT situado en el cuentavueltas se ilumina en rojo el coche se torna serio, este es el tipo de juego en el que brilla.

Shelby Mustang GT500 2010

Pero todo lo que sube tiene que bajar y todo lo que acelera tiene que frenar y para detener a la fiera de más de 1.700 kilogramos se ha optado por un sistema Brembo. Las pinzas pintadas en negro con el logotipo blanco del fabricante italiano muerden sin piedad los discos, aunque mediante el pedal podemos dosificar a la perfección la frenada, ofreciendo una operación muy progresiva.

En general es un coche que ha sufrido una impresionante evolución hasta llegar a la actual generación, mucho más refinado y acabado que lo que podíamos adquirir con el mismo logo hace no demasiado tiempo. Pero todas las mejoras no han conseguido quitarle, por suerte, ese cierto aire retro y el hambre por correr. A diferencia de otros deportivos que saturan al conductor con botones con los que activar y desactivar opciones, regular la dureza de la suspensión y demás parámetros, el único interruptor que nos interesa en este caso es el que se activa al girar la llave y enciende el motor.

Conclusión

Shelby Mustang GT500 2010

Como ya comentaba con anterioridad, conducir un coche de estas características no se presenta todos los días y tratándose del vehículo con más potencia que he conducido hasta la fecha cambia tu percepción de lo que es un coche que “empuja mucho”. También da una lección de la evolución que están realizando los coches americanos, incluso la máxima expresión del coche americano, el “muscle car” puede tener un buen comportamiento en curva y unos interiores vistosos de calidad.

El motor cumple las expectativas con creces y cuando vuelves a montarte en tu humilde coche de todos los días te preguntas si le estará pasando algo, mejor llevarlo al mecánico a que lo revise. Espero que hayáis disfrutado tanto de esta prueba como yo escibiéndola para vosotros y permaneced atentos, porque puede que no tarde mucho en haber otras interesantes sorpresas como esta. Mientras tanto no olvideis visitar la poblada galería.

(*) Actualización 24/11/2010: añadimos un pequeño vídeo con el arranque y la aceleración del Shelby GT500.

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Imágenes: Iván Palleiro
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