
El hidrógeno recibió subvenciones para sustituir al diésel, pero ha resultado un fracaso
Durante años se ha vendido el hidrógeno como el gran avance del transporte pesado. Autobuses urbanos cero emisiones, camiones de basura silenciosos y sin humo y taxis del futuro. La realidad empieza a ser mucho menos glamurosa: el fracaso del hidrógeno empieza a multiplicarse en diferentes puntos de Europa con casos de flotas retiradas antes de tiempo y vehículos que no tienen donde repostar. Y en medio de todo, hay millones de euros público








