
Sólo quedan dos utilitarios deportivos de gasolina en producción, y ninguno baja de los 40.000 euros
No vivimos buenos tiempos para el petrolheadismo. Bueno, corrijo. Vivimos buenos tiempos para el petrolhead adinerado o directamente millonario. Pero el petrolhead de a pie, el aficionado a los coches medio sin muchos ceros en su cuenta corriente, vive tiempos de auténtica escasez, de abandono y casi de extinción. Y la prueba de ello es un simple vistazo a uno de los segmentos más democráticos del mercado de coches interesantes. Sólo quedan






























