Todo el mundo quiere ahorrar combustible, incluso donde parece imposible. Maersk, la segunda mayor naviera del mundo en capacidad de transporte de contenedores, instalará una vela de 35 metros de altura en uno de sus portacontenedores. Pero es una vela bastante peculiar: es un enorme cilindro motorizado que gira para convertir el viento lateral en empuje y reducir el trabajo del motor principal.
Claves del sistema de Maersk y Anemoi
- La vela se colocará verticalmente en la proa
- Su fabricante, Anemoi, estima un ahorro aproximado de una tonelada de combustible y tres toneladas de CO₂ diarias
- Cada rotor cuesta entre 600.000 y 1,2 millones de dólares, sin incluir la instalación
- Una prueba anterior en un petrolero de Maersk verificó un ahorro medio de combustible del 8,2%
Una vela cilíndrica que necesita girar para producir empuje
La vela utiliza el efecto Magnus, el mismo fenómeno que curva la trayectoria de un balón cuando recibe un golpe con efecto. Cuando el viento pasa alrededor, el aire circula más deprisa por uno de sus lados y más despacio por el otro. Esa diferencia de presión crea una fuerza perpendicular al viento.
El barco y su sistema de control, con sensores de viento, determinan la velocidad y el sentido de giro, orientando el movimiento para aprovechar la componente que empuja hacia delante, y ayudado por un motor eléctrico que hace girar rápidamente el cilindro. Si las condiciones son favorables, el sistema decide automáticamente si puede reducir la potencia del motor principal manteniendo la misma velocidad del barco.
Ese motor que he mencionado impulsa el rotor y, por tanto, hace que la vela consuma electricidad, pero permite ahorrar una cantidad mucho mayor de energía en forma de combustible. No pretende impulsar por sí sola el portacontenedores ni prescindir del motor térmico, sino aportar un plus, como en un coche híbrido.
Una columna de diez plantas entre miles de contenedores
Aunque otros sistemas de Anemoi pueden plegarse o desplazarse por raíles para pasar bajo puentes y dejar espacio a las grúas, el rotor de Maersk permanecerá fijo en vertical en la parte delantera del barco. Mide 35 metros, equivalentes aproximadamente a un edificio de diez plantas.
Según el fabricante, la maniobra de abatir o mover una de estas velas puede completarse en unos diez minutos. Y es que, aunque sea fijo, en determinados momentos puede molestar: en un portacontenedores existe un problema diferente a un petrolero, por ejemplo. La cubierta cargada de contenedores necesita visibilidad desde el puente, acceso de grúas para cargar/descargar y libertad para cambiar la distribución de la carga en cada puerto.
Maersk espera compensar ese inconveniente aprovechando la regularidad de sus rutas. Si una línea mantiene velocidades, puertos y vientos relativamente predecibles, la naviera puede elegir dónde una vela proporcionará un retorno mayor.
Maersk ya ha comprobado que la idea funciona
El proyecto servirá para comprobar si esta tecnología tiene sentido en la flota de la segunda mayor naviera de contenedores del mundo. Maersk todavía no ha revelado el nombre exacto del barco, pero sí algunos detalles del proyecto. Será un portacontenedores de 8.700 TEU perteneciente a la clase Maersk Lima, el rotor se instalará a mediados de 2027 y se probará durante sus operaciones regulares por el Atlántico Norte y Sur.

El mineralero Sohar Max, equipado con cinco rotores Anemoi de 35 metros. Es una instalación de la misma tecnología, aunque no pertenece a Maersk
En 2018, el petrolero Maersk Pelican recibió dos rotores de 30 metros fabricados por Norsepower. Durante los doce meses siguientes redujo su consumo un 8,2% y evitó alrededor de 1.400 toneladas de CO₂, según la validación independiente de Lloyd’s Register.
Las estimaciones más optimistas señalan que estos sistemas pueden ahorrar entre un 5% y un 25% de combustible, dependiendo del barco y del trayecto. El ahorro, en cualquier caso, es significativo y según los datos recopilados por el FT, actualmente existen unas 110 instalaciones en buques de más de 400 toneladas de arqueo, otras 80 o 90 encargadas y aproximadamente 50 proyectos en preparación.
El combustible y Europa hacen que vuelva la vela
Aunque de cara a la galería, queda genial decir que tiene una motivación ambiental, no es la única -lógicamente-. Ahorrar combustible reduce uno de los mayores gastos de una naviera, más si cabe con los precios actuales, y también disminuye el coste de las emisiones.
Desde 2024, el transporte marítimo está incorporado progresivamente al mercado europeo de derechos de CO₂. FuelEU Maritime también exige reducir los gases de efecto invernadero de la energía utilizada por los barcos que llegan a puertos comunitarios como Algeciras, Valencia o Barcelona.
Estas velas de nueva generación no convierten a un portacontenedores en un vehículo de cero emisiones, ni muchísimo menos, pero aprovecha una fuente de energía gratuita para quemar algo menos de combustible en cada viaje.








