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La opinión de
Firma de David Clavero

Digamos NO al equipamiento bajo suscripción en los coches

El equipamiento bajo suscripción ha llegado al mundo del automóvil para quedarse, o eso es al menos lo que algunos fabricantes están intentándonos hacer creer. Sin embargo aún estamos a tiempo de frenar esta tendencia, pues pagar por un equipamiento ya instalado en nuestro coche no sólo no tiene sentido, sino que es éticamente cuestionable.

Con la digitalización del automóvil, es cada vez más habitual ver que los coches disfrutan de servicios conectados y capacidad para actualizar algunos de sus equipamientos. Esta solución a priori es un todo ventajas para el usuario, pues en cierto modo acaba con la obsolescencia de nuestros vehículos, al menos en ciertos aspectos.

Hablamos de poder actualizar el software del sistema multimedia para hacerlo más rápido y capaz, aumentar las posibilidades en materia de conectividad, mejorar la gestión energética e incluso las prestaciones del sistema de propulsión, corregir errores… todo cabe en esta idea de coche siempre conectado capaz de evolucionar con el paso del tiempo.

Además, el fabricante se ahorra mucho dinero con esta fórmula, pues tan sólo habrá de fabricar un único componente con todas las funciones ya incluidas, desbloqueando a posteriori sólo las que el cliente esté dispuesto a pagar.

Sin embargo, junto a este abanico de bondades, algunos fabricantes de coches como Tesla, BMW, Mercedes, Audi o Volkswagen, también vieron una nueva oportunidad de ganar dinero ofreciendo a sus clientes una supuesta mejora del equipamiento de sus coches previo pago mensual o anual, un formato de suscripción que desbloquea nuevas funciones o mejores capacidades… mientras pagues por ello, claro.

¿El problema? Que en realidad este equipamiento ya está instalado en tu coche y lo has pagado al adquirir el vehículo, sólo que ahora estás aceptando pagar un extra de dinero para poder usarlo. Efectivamente no tiene ningún sentido pagar dos veces por lo mismo, pero esa es precisamente la realidad que se esconde tras la fórmula del equipamiento bajo suscripción.

La medida no sólo resulta incoherente, sino abusiva, ya que el usuario en realidad no está accediendo a nada que no tenga en su coche, sino que simplemente está eliminando el bloqueo digital que le impiden usarlo. Y como ejemplos más flagrantes de esta situación tenemos la suscripción para poder usar los asientos calefactables en BMW, la función adataptiva en los faros Matrix Led de Audi, el eje trasero direccional en Mercedes o la conducción plenamente autónoma de Tesla.

Insisto, todos estos sistemas ya están instalados en los vehículos a nivel de hardware y de software, sólo que requieren de una actualización del software del vehículo o un desbloqueo digital para poder ser utilizados. ¿Tiene algún sentido?

Si bien no todos los fabricantes de coches se han subido al carro de la suscripción, aún hay marcas que pretenden seguir adelante con esta fórmula. Hasta la fecha, el mercado se ha mostrado bastante reacio al equipamiento bajo suscripción y ello ha impedido su expansión a más marcas y modelos, sin embargo se echa en falta una legislación que regule este tipo de prácticas o, mejor aún, acabe con ellas.

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