Vivimos tiempos de transición. Y como requisito inexorable que todo tiempo de transición requiere hemos de abandonar unas ideas, usos, y costumbres, que habían formado parte de nuestra vida hasta ahora, para adoptar un nuevo paradigma.
Y como en todo tiempo de transición que se impulsa surge una reacción cuasinewtoniana que se opone al cambio. También una extraña nostalgia que aboga porque todo tiempo pasado siempre fue mejor y que a este no le recuerda otra cosa que aquella reflexión sabiniana de que no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.
El automóvil será eléctrico o no será. Hasta Ferrari ha sucumbido, y no sin ruido, y mucha sorna, y ya nos ha desvelado su eléctrico.
Y en esa transición surge la nostalgia, una nostalgia con un objeto puramente comercial que pretende conciliar esa oposición al cambio, con la transición al vehículo eléctrico que se pretende. Renault rescataba sus iconos de décadas pasadas, el R5, el R4, el Twingo. Los rescataba completamente eléctricos. Pero eso solo era el principio.
Regresa el Citroën 2CV, regresa el Fiat Panda, y nos ponemos imaginativos para plasmar en imágenes cómo podría ser una reinterpretación del SEAT (FIAT) 127. Regresa el Citroën 2CV y regresan el Fiat Panda, pero serán dos coches económicos, muy modestos y completamente eléctricos.
Regresa el Peugeot 208 GTi y sus creadores nos recuerdan que su inspiración no era otra que el Peugeot 205 GTi. Regresa el Peugeot 208 GTi, pero de nuevo regresa completamente eléctrico.
Hasta Porsche sabe que o es eléctrica – parcialmente eléctrica – o no será. Y especialmente Porsche sabe lo que significa la nostalgia. La nostalgia de sentir lo que supone subir y bajar marchas. Y se inventa una simulación de marchas que se pretende convincente para su eléctrico, para su nuevo Porsche Taycan.
Regresa el Ford Escort. Comienzo a dar volteretas. ¡No es eléctrico! Su motor bebe gasolina, entrega 330 CV de potencia, y gira hasta las 10.000 rpm. Me acabo de enamorar, pero no puedo hacer otra cosa que lamentarme al saber de que necesitaría más de 350.000 euros para tenerlo en mi garaje.



