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Calor en moto: Un enemigo fatal que se puede combatir

Rafael López San Martín | 19 May 2021
Ghost Rider
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El verano y la moto tienen una relación de amor-odio, es la época del año que más horas de luz nos proporciona dándonos la oportunidad de hacer jornadas de moto de desayuno a cena. Esto nos permite hacer toda la ruta deseada sin preocuparnos de que oscurezca, pero, hace mucho calor. Hay quien combate el caluroso verano dirigiéndose con su moto a territorios más agradables de temperatura, como los Alpes, Cabo Norte… pero por el sur de nuestro país también hay maravillosas zonas que podemos utilizar como terreno de juegos. Lo mismo pasa con nuestro vecino Portugal y sur de Francia que también aportan jornadas de sudor.

No “mola” nada ir a 45 grados en la moto pero hay ciertos trucos que nos ayudarán en nuestras jornadas a pleno sol.

Quien tenga ya unos pocos veranos en moto sabe que lo primordial es ir bien tapado, no hay nada como una buena quemadura de sol para que el calor también nos acompañe durante la noche en la cama, así que cuanta menos piel expongamos al sol, mejor. Pero hay quien piensa que “Si vamos bien tapados, nos asaremos como pollos”, bueno, no necesariamente. Esto es un error en el que muchos caen, normalmente aquellos con muy poca o ninguna experiencia en moto o que la usan de pascuas a ramos, viéndose escenas de personas en camiseta, pantalón corto y sin guantes circulando en moto ya no por ciudad, si no por autopista y carreteras nacionales, una conducta poco recomendable teniendo en cuenta las consecuencias que tiene el asfalto sobre nuestra piel en una caída. Si algo tiene la moto es que tenemos ropa de todo tipo y material para cualquier situación, por ello, lo ideal es hacerse con ropa específica de verano.

Esta indumentaria nos proporcionará tres cosas clave.

  • Un correcto flujo de aire.
  • Protección contra caídas.
  • Protección contra el sol.

Gracias a ella, mejoraremos bastante nuestro bienestar mientras disfrutamos del verano en moto. Pero cuidado, como siempre, no escatimemos, no digo que haya que gastarse 1000€ en la mejor de las equipaciones, pero con un presupuesto de 250€ podemos hacernos con chaqueta y pantalón de primer nivel que nos harán la vida más fácil, manteniendo la seguridad.

Vencido el tema de la equipación principal, podemos empezar a hablar de las “pijadas” y otros accesorios que son básicamente ayudas directas en la guerra contra el calor.

El chaleco refrigerante

Sobre este tipo de chalecos se oyen opiniones de todo tipo, y es que hay que tener cuidado con lo que esperamos. Mucha gente se ha comprado este tipo de chalecos llevados por la promesa de que vas fresco, y piensan que cuando rueden a 45 grados, irán como si estuvieran en el salón de su casa con el aire acondicionado. Y no, no es lo que obtenemos. Me incluyo porque yo he cometido ese pecado. En 2019 me compré uno de marca Magna pensando en lo espectacularmente bien que iba ir en mi viaje de verano, y aunque no conseguí lo que quería, me di cuenta de la realidad. Y no es una realidad tan nefasta. Lo cierto es que funciona, y funciona muy bien, pero no es un aire acondicionado. Lo que obtienes con este tipo de chalecos es simplemente convertir un calor infumable en un calor gestionable. Tienen un funcionamiento muy simple, abres el tapón, echas un medio litro de agua, la repartes bien para que toda la celulosa interna se empape, y quitas el exceso de agua (si hay), una vez hecho esto, te lo pones o bien directo encima de la piel o encima de la camiseta (cuantas menos capas lleves entre el chaleco y la piel, mejor. En cuanto el aire empiece a pasar por el chaleco, notaras la mejora en temperatura. Esto es clave, tiene que pasar el aire, si no, no funciona, así que absteneos de usarlo con la chaqueta de intermedia o de invierno.

Chaleco frio

Es similar al chaleco refrigerante del que hablábamos antes, pero en este caso, tiene unas bolsas de gel que metes en el congelador toda la noche y ¡voilà! Al día siguiente tienes unas horas de frio. En este caso creo que sí que dan bastante fresquito, pero no lo he probado, así que amigos míos, en esto no puedo hablar por experiencia.

Camelback

A ver, sinceramente con llevar agua en una botella de toda la vida nos vale, pero, si creo que el camelback proporciona un extra de seguridad versus la clásica botella. Puede parecer que se me esta yendo un poco de las manos, ¿Cómo va a ser un camelback un extra de seguridad? Pues creo que lo es. Porque el hecho de tener tan fácil el beber agua hace que bebamos agua cada poco rato, aunque no tengamos una sed aparente. Y esto hace que disminuyamos al mínimo la posibilidad de hipotensiones y mareo debido a la deshidratación así como hipertermias graves (golpes de calor). Creo que es evidente ¿no? La botella nos condiciona el beber al hecho de parar, y aun llevando agua en la maleta, a más de uno se le “olvida” parar a hidratarse correctamente. Tener la boca seca es uno de los primeros signos de deshidratación, si lo notamos, conviene parar cuanto antes a hidratarse.

Las botas

Esto es otra cosa que a algunos moteros les sorprende oír, pero efectivamente, llevar unas botas rígidas (imaginaos las de tipo enduro) hace que pasemos menos calor. Puede parecer incongruente, estamos diciendo que hay que llevar ropa especifica con buenos flujos de aire, pero en cambio el “loco este” dice que unas botas de enduro son menos calurosas… Mis razones tengo para esta opinión.

A mi experiencia particular me remito una vez más con vuestro permiso.

Yo utilizo unas Alpinestar Tech10 de Enduro que tienen varias capas entre el plástico exterior, las protecciones, el impermeable y el acolchado. ¿Y qué sucede? Que entre esas capas hay un poco de aire, eso hace que el ardiente aire que sale a chorro desde la zona del motor (que en mi caso además va directo a los pies) caliente muchísimo el plástico exterior, pero, ese calor no llega al pie, por lo que solo siento el calor que mi propio pie genera (el cual es mucho menor que los 80/90 grados que deben impactar contra las botas). Por todo esto, pienso que a veces hay quien teniendo solo un juego de botas, prefiere ir “más ligero” en verano, pero si en vez de eso, llevase sus habituales botas aparentemente calurosas, acabará agradeciéndolo.

Conclusiones

Como vemos, hay muchas maneras de combatir el calor en moto, aquí hemos mencionado algunas pero hay incluso aires acondicionados para moto, así que no caigamos en el peligroso error de ir como si estuviéramos bañándonos en la piscina mientras rodamos con nuestras monturas. Disfrutemos del verano que se avecina minimizando riesgos y con cuidado, no solo con el calor, ¡si no también con el Covid!

V´s a todos y ¡nos vemos en la carretera!