Estados Unidos es conocido por hacer las cosa a lo grande y este tren terrestre es prueba de ello. Cada sección es más grande que una casa, los neumáticos miden 3m y utilizaba generadores de 4.700CV para mandar electricidad al motor que había en cada rueda. Todo eso en 1958. ¡Esta es la historia del LeTourneau TC-497 MkII!
Un tipo al que le gustaban las cosas grandes
Un tal Robert Gilmour LeTourneau era uno de esos inventores obsesionados con la maquinaria. Consiguió 299 patentes durante su vida y fue el padre de diversos «trenes con ruedas» de gran tamaño que se usaban para expediciones, rutas turísticas y transporte de mercancías por zonas inhóspitas.
El ejército llamó a su puerta para que convirtiera lo «grande» en «descomunal». Así nació el TC-497 Overland Train MkII. Veamos sus hilarantes especificaciones técnicas a continuación.
Galería exterior TC-497
Galería interior TC-497
LeTourneau TC-497, longitud, acondicionamiento y tecnología
La piedra angular del TC-497 era una cabeza tractora de 14m de largo y con la altura de un bloque de 2 pisos (entre 6m y 8m). Por dentro tenía de todo. Los 6 tripulantes tenían camas, un baño y una cocina completa, además de armarios, espacio para sentarse y, por supuesto, el puesto de mando.
Utilizaba 6 ruedas enfundadas con neumáticos Firestone de 3m de diámetro que pesaban 1.000kg. Dentro de cada rueda se ocultaba un motor eléctrico y, para sorpresa de todos, ya contaba con sistema de freno regenerativo hace casi 70 años.
Con todos los vagones acoplados, medía 182,3m de largo. No hay cifra oficial del peso, lo la carga que podía llevar, pero seguro que era un número descabellado. Cosa que se traduce en: necesidad de ingentes cantidades de energía.
Galería interior TC-497
Motor LeTourneau TC-497 y su sistema «temporal» de propulsión
Aunque sorprenda la tecnología para estos años, aquellos motores eléctricos debían ser bastante ineficientes. El gran peso supondría un suministro de energía descomunal y, hasta que llegase el elemento adecuado, esto fue lo que decidieron montar.
Usaba 4 motores Saturn 10MC de Solar Turbines. Cada una de estas turbinas de gas pesaba más de 500kg y rendían 1.170CV. Uno de estos motores se situaba en la cabeza tractora y los otros 3 se distribuían a lo largo del tren para ayudar en las maniobras (porque recordemos que mientras la cabeza hace un giro, la parte media puede estar todavía en línea recta y hasta en otro uso horario).
En suma eran 4.680CV y el consumo oscilaba entre los 113 y los 230 litros de combustible por minuto. Esto era algo insostenible, pero no duraría mucho. El objetivo final era que el TC-497 tuviera su propia planta nuclear para moverse de manera autónoma.
Galería exterior TC-497
Este titán fue testado en un exigente programa de pruebas de unas 500 horas de duración. Estas fueron repartidas a lo largo de los años en el desierto de Arizona. Imagina ir por la carretera y ver eso a lo lejos.
Las pruebas concluyeron y la fuente de energía nuclear nunca llegó. La cosa se ponía complicada en materia de costes, sin contar con lo que ya se había gastado. Solo en combustible debió ser una locura. 500 horas a 200 litros por minuto son 6 millones de litros.
La conclusión final fue que los helicópteros eran una herramienta de transporte mucho más rápida y eficiente para áreas remotas, por lo que el proyecto fue cancelado. Hoy día, la cabeza tractora del TC-497 se puede ver en el campo de pruebas de Yuma, Arizona, donde Calum hizo el vídeo documental que puedes ver justo abajo.
Galería exterior TC-497
Galería interior TC-497







