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Mecánica

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Cuidado con las modificaciones que le haces a tu coche si no quieres llevarte un susto de cientos de euros

Elena Sanz Bartolomé | 9 Mar 2022
Volkswagen Golf R Escapes Akrapovic 2
Volkswagen Golf R Escapes Akrapovic 2

En otras ocasiones os hemos hablado de las causas que pueden motivar un resultado negativo en la ITV y, normalmente, son fallos del vehículo o consecuencias de un mal mantenimiento. No son, sin embargo, los únicos motivos: si las modificaciones que has hecho a tu coche no están homologadas, no sólo evitaran que consigas la pegatina… también pueden transformarse en multas de hasta 500 euros y la prohibición de circular.

El mantenimiento del automóvil es importante y modificaciones, o deficiencias en elementos de seguridad - como que las ruedas de tu coche estén en mal estado - pueden costarte una multa o un resultado negativo en la ITV.

A la hora de cambiar algunos elementos el primer paso (como ocurre casi siempre) es recopilar toda la información posible para saber si son modificaciones que necesitan un proceso de homologación o si no es necesario. En España estas operaciones de importancia se regulan a través del Real Decreto DC866/2010, del 2 de julio, que va de la mano del Manual de Reformas de Vehículos elaborado por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio: aquí es donde se recogen los cambios tipificados, su codificación y la documentación precisa para su tramitación.

Modificaciones de importancia: la clave

¿Qué es una modificación de importancia? Todos aquellos procesos en los que se incorporan elementos que pueden modificar las dimensiones exteriores, suponer un riesgo, cambiar los datos que aparecen en la tarjeta de la ITV o afectar a la identificación del vehículo (número de bastidor y ubicación de la matrícula), a la unidad motriz, transmisión, ejes, suspensión, dirección, frenos, carrocería, dispositivos de alumbrado y señalización.

En estos supuestos entra, por ejemplo, la instalación de bolas o enganches de remolque, tintado de las lunas, cambio de amortiguadores por otros que no estén homologados para ese modelo, modificar el sistema de escape o la centralita del motor para aumentar la potencia. En todos estos casos será obligatorio homologar el cambio.

Sin embargo, si el retoque se centra en el color de la carrocería o en elementos estéticos exteriores que no interfieren en las medidas del vehículo, no tendrás que pasar por este proceso aunque sí deberán notificárselo a tu compañía de seguros y a la Dirección General de Tráfico.

Los cambios más frecuentes

Antes enumerábamos una serie de cambios que necesitarían ser homologados para poder circular con el coche en el que han sido aplicados, pero lo cierto es que hay modificaciones que son más frecuentes que otras. La Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV) señala las siguientes:

  • Carrocería: en este apartado entran las sustituciones o instalaciones de elementos en la carrocería. Tanto el paragolpes delantero como el capó influyen en el comportamiento del vehículo y en la absorción de los impactos.
  • Iluminación: cambiar los faros delanteros por otros con una tecnología diferentes (halógenos a LED, por ejemplo) se considerada una reforma. Sin embargo, no está incluida la sustitución de grupos ópticos completos laterales o traseros siempre que estén debidamente homologados y situados en el emplazamiento original.
  • Neumáticos: cuando la diferencia de dimensiones entre el instalado y el original excede de la tolerancia (3%) o el índice de carga o velocidad sea inferior al original.
  • Suspensión: sustituir los muelles originales por otros no considerados recambios se considera reforma. Igual que modificar la altura del vehículo o las propiedades de la suspensión ya que afectan al comportamiento del vehículo.
  • Centralita: al controla el motor, los cambios afectan a las prestaciones del vehículo y a las emisiones del vehículo.
  • Enganche de remolque: su instalación se debe de legalizar, pero cuando se prescinde de forma definitiva de este elemento no es necesario volver a pasar la inspección.

¿Cómo homologar un cambio?

Si has hecho alguna de estas modificaciones y te estás preguntando cómo homologarlas, aquí tienes la respuesta.

El cambio tiene que contar con la documentación del proceso técnico que se ha llevado a cabo, algo que normalmente hará un ingeniero. A esto hay que sumar el informe de conformidad emitido por un servicio técnico de reformas o por el propio fabricante del vehículo y el certificado del taller que llevó a cabo la reforma. El último paso consiste en pasar una nueva ITV y para ello, dispones de un plazo de quince días: recuerda que todas las operaciones tiene que quedar reflejadas en la tarjeta de la inspección técnica.

¿Y si no homologas los cambios de tu coche?

Si decides ignorar todos estos procesos, la circulación con el vehículo modificado estará terminantemente prohibida: si tampoco cumples con esto, puedes recibir una multa de hasta 500 euros por conducir un coche con algún elemento sin homologar o no autorizado. A esto hay que añadir que no superarás con éxito la ITV y en caso de accidente, si no has declarado esos cambios, el seguro puede decidir no cubrir los daños al no estar debidamente informado.