En el día más feliz de tu vida hay un coche que te acompaña. No, no me refiero al día en el que por fin das una vuelta a Nüburgring en un 911, sino a ese día en el que un coche te lleva hasta la puerta de un juzgado o una iglesia del cual sales casado y seguramente muy feliz. El coche de bodas es una costumbre que ha vivido un periodo dorado en la última década y ha permitido que muchos coches antiguos encontrasen glamurosas “segundas vidas” decorados con flores blancas y posando para fotos. Pero ¿por qué esta asociación entre clásicos y bodas? ¿qué clase de coches escogen los contrayentes para su “día especial”? ¿a qué se debe esta elección?. Permitidme un repaso histórico y un poco irónico por el curioso mundo de los coches de boda. Prometo que nadie saldrá herido.

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13 de mayo de 2014