Cuando hablamos de Fórmula 1 hablamos implícitamente del riesgo, la velocidad y por supuesto, el mayor despliegue tecnológico en el mundo del motor. Desde la muerte de Ayrton “magic” Senna en 1994, la F1 ha sido una explosión de avances en materia de seguridad para los pilotos, algo que corrobora el hecho de que no haya muerto ningún piloto de F1 desde aquel 1994.

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20 de julio de 2011