Los duelos de aceleración entre motos y coches suelen ser de lo más interesante. Normalmente las motos suelen ser las ganadoras, su relación peso-potencia exige que el coche contra el que se enfrentan tenga una potencia desmesurada. Hace tiempo vimos como una Kawasaki Ninja H2R de 326 CV fundía sin miramientos a un Bugatti Veyron de 1.200 CV. Hoy, es una Kawasaki ZX-10R procedente de la Tourist Trophy la que se enfrenta a un bestial Nissan GT-R, potenciado por Litchfield hasta los 1.200 CV. ¿Qué pasará, qué misterio habrá?

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