El concepto de Gran Turismo quizá sea uno de los más atractivos en el mundo del automóvil de calle. El intento de combinar a la perfección deportividad, con un gran motor bajo el capó, sin dejar de lado la comodidad de los ocupantes para largos viajes y cierta practicidad para el día a día -obviemos aquí las cifras de consumo- ha dado como resultado modelos de indudable atractivo a lo largo de la historia. Buenos ejemplos de ello son, por nombrar solo algunos, los Ferrari 250 GT Lusso o 500 Superfast de los años 60, su coetáneo Aston Martin DB5, o los ya más modernos Ferrari 599 GTB o Aston Martin DB11. Y aunque la mayoría de sus modelos han sido y son extravagantes diseños, imprácticos e irracionales, Lamborghini también ha tenido algunos GT. Uno de ellos es el rarísimo 400 GT, protagonista de estas líneas y cuyo destino al salir de la fábrica fue España.

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