Por este pequeño recorrido por las historias que unen los orígenes del automovilismo con el ciclismo han pasado grandes puertos de montaña, precarias carreras de coches y estrafalarias aventuras en la era de la euforia tecnológica. En las carreteras más duras y las laderas de las montañas se han cruzado las vidas de ciclistas y automovilistas entrelazadas por la velocidad y la búsqueda de los límites. Para el cierre de esta serie han quedado algunos relatos que encajan en casi todas estas categorías y que se arremolinan en torno a la cima de uno de los puertos más sagrados de cuantos se pueden subir rodando: el Stelvio.

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