El auge de los wearables ha llevado a que todo hijo de vecino utilice las 24 horas del día relojes que son capaces de analizar nuestro nivel de actividad, o incluso nuestras pulsaciones, algo que antes solo se utilizaba ocasionalmente, casi siempre para la práctica de ejercicio aeróbico. A la vista de las novedades presentadas en el CES, todo apunta a que muy pronto utilizaremos ropa capaz de hacer un seguimiento de nuestra salud, básculas conectadas en la nube para monitorizar cada mañana nuestros cambios de peso, e incluso termómetros basados en infrarrojos. ¿Qué sucedería si todas estas tecnologías las aplicásemos a un coche? En Ingolstadt ya han definido su estrategia para unir salud y conducción, y se llama Audi FitDriver.

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8 de enero de 2016