Si valoras la vida de tus mascotas, no las dejes en un coche aparcado al sol

 |  @sergioalvarez88  | 

Es verano, y en gran parte de nuestro país las temperaturas superan los 30 grados. Cuando dejamos el coche aparcado al sol, se produce en su habitáculo un efecto invernadero. La temperatura del interior aumenta rápidamente, y en cuestión de minutos puede superar en 20 o más grados la ya elevada temperatura de las calles. Sobra decir lo peligroso que este aumento de temperatura puede ser para cualquier ser vivo en nuestro vehículo. Dejar a nuestras mascotas en un coche aparcado al sol es exponerlas a un peligro de muerte.

¿Por qué es tan peligroso el calor para nuestras mascotas?

Una mascota como un perro o un gato no puede regular su temperatura corporal de forma tan eficiente como un humano.

A diferencia de los seres humanos, las mascotas – en este artículo hablaremos de perros y gatos fundamentalmente, pero es igualmente peligroso para bebés, niños y ancianos – no tienen la misma facilidad de regular su temperatura corporal. Los humanos sudamos, y con ello evitamos un aumento excesivo de nuestra temperatura corporal. Los perros y los gatos no tienen glándulas sudoríparas, y regulan su temperatura mediante el jadeo o mediante la ventilación en zonas con poco pelo. Imagina estar sentado en un coche con una chaqueta de piel sin capacidad alguna de transpiración.

Los animales se acaloran mucho más rápido que nosotros, y llegan antes a la peligrosa situación de golpe de calor. Un golpe de calor ocurre cuando los sistemas de refrigeración de un ser vivo – pensad en el sistema de refrigeración de un coche – no logran evitar que su temperatura corporal supere el óptimo vital. Cuando tenemos fiebre estamos acalorados o ateridos, y la diferencia con respecto a nuestra temperatura normal no suele superar los dos grados centígrados. Es un equilibrio preciso y realmente delicado.

La temperatura en el interior de un coche doblará fácilmente la exterior en apenas minutos si hace un día caluroso.

Si la temperatura corporal de un animal supera los 40 grados, un golpe de calor le puede provocar daños cerebrales irreversibles, e incluso la muerte. Lo peor de todo, es que sucede mucho más rápido de lo que creemos: cuando la temperatura exterior es de unos cómodos 26 grados, un coche cerrado al sol se pone a 48 grados en menos de media hora. Imagina un coche aparcado a pleno sol con 38 grados de temperatura. Un jugador de la NFL estadounidense decidió comprobar este aumento de calor en primera persona:

Con una temperatura exterior de 32 grados, se alcanzaron 49 grados en sólamente 8 minutos. El jugador de la NFL, en plena forma física y juventud, ha sufrido de forma patente en apenas 10 minutos. Este vídeo publicado por la PETA (People for the Ethical Treatment of Animals) también trata de ilustrar el sufrimiento de un perro dejado a su suerte en el interior de un coche al sol, haciendo hincapié sobre el pánico y el estrés que sufrirá el animal al no poder escapar de la jaula ardiente en la que le hemos encerrado.

¿Qué puedo hacer para evitar este peligro a mi mascota?

El interior de un coche aparcado al sol es un horno que puede provocar la muerte a nuestra mascota en sólamente 15 minutos.

Parece extremadamente obvio, pero los casos de animales fallecidos en coches aparcados al sol siguen repitiéndose año tras año. Si es absolutamente indispensable dejar al animal en el coche, busca la sombra, asegúrate de que la ventanillas están bien abiertas – no vale con un par de dedos – y de que el animal dispone de agua fresca en abundancia. Bajo ningún concepto dejes a los animales encerrados en el maletero del coche o en el típico remolque de fibra de vidrio: son hornos aún más efectivos que el interior del coche.

Valora la posibilidad de parar en lugares que permiten la presencia de animales de compañía, y llévalos contigo. Planifica tu viaje teniendo a tus mascotas en cuenta, y piensa si es absolutamente necesario viajar con ellas en verano. Por mucho que las eches de menos, estarán mucho mejor en casa que atrapadas en el asfixiante interior de un coche aparcado al sol. Igualmente, una bolsa con hielos o “polos” con su pienso pueden ayudarles a reducir su temperatura corporal a través de la lengua. Hay alternativas.

Con todo, muchos pensarán que “no es para tanto”, y “qué más da que muera el perro”. A ellos, les recordamos que existe algo llamado Código Penal.

El artículo 337 explicita:

“el que por cualquier medio o procedimiento maltrate injustificadamente a un animal doméstico o amansado, causándole la muerte o lesiones que menoscaben gravemente su salud, será castigado con la pena de tres meses a un año de prisión e inhabilitación especial de uno a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales”.

El artículo 631 dice lo siguiente:

“quienes abandonen a un animal doméstico en condiciones en que pueda peligrar su vida o su integridad serán castigados con la pena de multa de quince días a dos meses”.

¿Qué hago si encuentro a un animal encerrado al sol en un coche?

Por desgracia, en España no es legal romper la ventanilla de un coche para salvar a un animal agonizando por el calor.

Imagina que vas caminando por la calle y encuentras a un perro encerrado en un coche a pleno sol, rascando las puertas y ventanas para poder salir. En algunos lugares de Estados Unidos cualquiera podría romper la ventana del coche para salvar la vida al animal, pero en lugares como España estaríamos atentando contra la propiedad privada si rompemos el vidrio o forzamos la puerta. Lo más recomendable es avisar a las autoridades – Policía Local, Seprona o Guardia Civil – y al mismo tiempo intentar localizar al dueño, que estará cerca.

Si la situación es crítica y sólo una actuación inmediata puede salvar al animal, ten en cuenta que puedes incurrir en problemas legales si rompes la ventanilla del coche o fuerzas el acceso a su interior. Si aún así sigues adelante, algunos blogs recomiendan la presencia de testigos que corroboren a las autoridades que el motivo era salvar la vida del animal, no un hurto o vandalismo. Por supuesto, sobra decir que todo el peso de la ley debería caer sobre los que ha expuesto a su mascota a una muerte lenta y dolorosa: denuncia.

En Diariomotor:

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