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Una década sin acompañantes en el coche

Las carreras en Argentina son otro universo. El país sudamericano cuenta con una gran tradición de automovilismo en sus fronteras. El Turismo Carretera es una de las categorías más antiguas del mundo, el Súper TC 2000 ha añadido la tecnología y la implicación oficial de las marcas. Campeonatos menores como el Top Race o el Turismo Nacional ayudan a los pilotos a diversificar sus funciones. Pero la tradición también suele mandar: Fangio es una figura polarizante, muchos pilotos jóvenes que van a Europa regresan a casa en busca de una mayor estabilidad y se mezclan circuitos como el novedoso Termas de Río Hondo y el arcaico Autódromo Oscar y Juan Gálvez. Aun así, es casi irreal pensar que hace 10 años aún existía la figura del copiloto en el Turismo Carretera.

Hace una década tuvo lugar el accidente que cambió uno de los últimos resquicios clásicos del automovilismo argentino, de importancia quizá incluso a nivel mundial. Se disputó la quinta prueba de la temporada 2007 del Turismo Carretera, en el Autódromo General San Martín de Comodoro Rivadavia, al sur del país. Matías Rossi obtuvo su primera victoria en el TC y se consolidó como una gran promesa a nivel nacional (ya era campeón del TC 2000 y revalidaría el título ese mismo año), pero el primer triunfo de uno de los grandes exponentes argentinos de la actualidad quedó empañado por el accidente que le costó la vida a Guillermo Castellanos. Un choque grupal motivado por una pequeña salida de pista desembocó en desastre al elevarse la grava escupida por culpa del excesivo viento, todo ello en un circuito situado frente al Océano Atlántico.

El accidente mortal de Castellanos finalizó de forma inmediata con el uso de los copilotos en el Turismo Carretera, una controvertida norma que pretendía eliminarse en 2008. Hasta entonces el piloto llevaba el coche al límite, mientras el ocupante antaño ponía combustible o le decía al piloto los tiempos por vuelta. A partir de los años 90 la figura del ocupante fue puesta en duda, tanto por la mayor peligrosidad de dos personas en un mismo coche como por su nula intervención. La mayoría de los copilotos en los años previos a su abolición eran propietarios del equipo en el que el piloto corría o representantes de algún patrocinador. Incluso algún que otro famoso, como la modelo, presentadora de televisión y deportista Virginia Elizalde.

La eliminación de los copilotos culminó parte del proceso de modernización del Turismo Carretera, que había empezado con la marcha de la categoría de los circuitos semipermanentes a principios de la década de los 90. Los accidentes mortales del tricampeón Roberto Mouras y de Osvaldo Morresi marcaron el límite y dejaron al TC en los trazados permanentes de Argentina, sin aventurarse apenas a pasar por algún urbano (cosa que sí ha hecho el Súper TC 2000). Onboards como la de José María "Chueco" Romero arreglando su propio coche o la de Omar "Gurí" Martínez celebrando su título en 2004 con su copiloto ya forman parte de la historia, en busca de la mayor seguridad en una categoría con coches peligrosos y algunos circuitos de dudosa reputación.