No te la juegues: 4 elementos de tu coche que siempre deberían estar en buen estado

Cada vez que nos montamos en nuestro coche, nos jugamos la vida. Entendedme, las posibilidades de tener un accidente que acabe con nuestra vida son superiores a las que tenemos sentados en el sofá de casa o frente al ordenador en el trabajo. Si estás leyendo Diariomotor es porque te gustan los coches y posiblemente los conduces y disfrutas habitualmente. Este artículo no quiere meterte miedo en el cuerpo, busca recordarte que existen ciertos elementos mecánicos de tu coche que influyen directamente en tu seguridad. Y estos elementos deberían siempre estar en el mejor estado posible.

1) Neumáticos

Los neumáticos son lo único que nos une al firme. Así de simple. Son la única superficie de contacto entre nuestro coche y el duro asfalto, y en un coche convencional, esa superficie es aproximadamente parecida a la de un folio DIN A4 – contando sus cuatro ruedas. Los neumáticos son componenentes en los que se han invertido miles de horas de desarrollo e investigación, así como la experiencia de décadas en materiales y producción por parte del fabricante. Y aún así, muchos conductores conducen con un desgaste alarmante en ellos, o con su presión por los suelos. Esto tiene que cambiar.

No te la juegues: invierte en un buen juego de neumáticos y vigila de forma constante tanto presión como desgaste. No te arrepentirás.

Los neumáticos deben estar inflados a la presión especificada por el fabricante del coche, que puedes encontrar en una pegatina – normalmente en la guantera, vanos de las puertas o tapa del depósito de combustible. Deberías revisar la presión de los neumáticos antes de un viaje largo o de forma rutinaria cada dos semanas, en caso de ser un coche de uso diario. Conducir con los neumáticos sobreinflados o subinflados, además de dañar los neumáticos, provoca que tu coche no responda de forma segura y tenga reacciones peligrosas – que se manifestarán en maniobras clave, como esquivas de emergencia.

Por supuesto, los neumáticos no deberían llevarse al límite del desgaste. Cuando los neumáticos están desgastados por debajo del límite legal – una profundidad de 1,6 mm en los surcos de la banda de rodadura – su agarre disminuye de forma notable, empeora el paso por curva y se alargan las distancias de frenado. En este artículo te hemos hablado de consejos para cuidar tus neumáticos, como evitar bordillazos o tener una correcta alineación de la dirección. También te hemos hablado sobre los neumáticos envejecidos, y como pierden propiedades con el paso de los años y kilómetros.

Un buen juego de neumáticos te durará decenas de miles de kilómetros.

2) Sistema de frenado: ¿están tus pastillas en buen estado?

Con los neumáticos en buen estado son aseguraremos un buen agarre y reacciones del coche, además de distancias de frenado adecuadas… si tus frenos están en buen estado. El equipo de frenado del coche es uno de sus sistemas de seguridad más importantes. Imaginad una frenada de emergencia en la que el coche no responda adecuadamente, o frene de forma insuficiente. Sólo imaginarlo es terrorífico. Para asegurarte de que tu sistema de frenado está en buenas condiciones debes vigilar de forma rutinaria el desgaste de las pastillas de freno. Es sencillo, con una simple inspección visual a través de la llanta es suficiente.

Además de esta inspección visual, controla que el coche frene bien, sin tirones o sin diferencias significativas de frenada entre ambos lados del coche. Los discos de freno también se desgastan, pero suelen presentar antes alabeos o fisuras que conviene evitar. No son piezas caras en ningún caso, y son consideradas elementos de desgaste del coche. De lo que muchas veces nos olvidamos es de revisar el nivel de líquido de frenos – es un circuito cerrado, pero puede tener fugas poco visibles – y de cambiarlo en sus intervalos recomendados, con la consiguiente pérdida de eficacia de frenado.

El líquido de frenos debe ser reemplazado de acuerdo a los intervalos especificados por el fabricante. De lo contrario, perderemos eficacia de frenado.

3) Los olvidados amortiguadores

Un coche puede circular con los amortiguadores desgastados. Pero ante una esquiva de emergencia o una frenada fuerte, su comportamiento será mucho peor que el de un coche con amortiguadores en buen estado. De hecho, si los amortiguadores están muy desgastados, anularán la eficacia de ESP o el ABS, llegando a producirse pérdidas de control graves. Los síntomas más comunes de unos amortiguadores en mal estado son balanceos excesivos de la carrocería, un rebote excesivo en zonas bacheadas o una excesiva rudeza en la absorción de irregularidades. Ante estos síntomas, cambiarlos debería ser tu prioridad.

Los amortiguadores se encargan de que los neumáticos se mantengan en constante contacto con el suelo, además de evitar que las irregularidades y baches del asfalto alteren el equilibrio dinámico del coche. Un juego de amortiguadores comunes no es caro, y su sustitución implica un escaso coste en mano de obra – en algunos coches es una operación que puedes llevar a cabo tu mismo con la ayuda de un manual de taller o tutoriales online. En este artículo te hemos contado cómo detectar si tus amortiguadores están en mal estado, así como consejos con los que alargar en el tiempo su buen estado.

Cuida tus amortiguadores evitando zonas bacheadas y pasando despacio por encima de badenes y resaltos.

4) Las escobillas y el líquido de los limpiaparabrisas

Las escobillas de los limpiaparabrisas son las que te asegurarán una visibilidad correcta cuando llueva. Unas escobillas gastadas o envejecidas no limpiarán el agua adecuadamente y durante los primeros minutos dejarán marcas en el parabrisas, marcas que impedirán que veas todo lo bien que debes ver la carretera y el tráfico. Unas escobillas gastadas son especialmente peligrosas cuando llueve y tenemos el “agravante” de la nocturnidad. No olvides rellenar el fluido del limpiaparabrisas: aunque el agua funciona, te recomendamos una mezcla jabonosa o una solución limpiacristales más adecuada.

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