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La fábrica de coches que calienta 6.500 hogares

David Villarreal | @davidvillarreal | 14 Jun 2022
Volkswagen Poznan
Volkswagen Poznan

Las fábricas de coches requieren de un gran consumo energético, especialmente si emplean líneas de fundición, como sucede en el caso que nos ocupa, conllevando también una gran generación de calor. ¿Pero y si pudiéramos emplear ese calor residual para proporcionar calefacción a miles de hogares?

Volkswagen dispone en la ciudad de Poznan, en Polonia, a medio camino entre Berlín y Varsovia, de una fábrica en la que desde hace más de tres lustros se han producido vehículos comerciales como Caddy y Transporter. Dispone también de una planta de fundición de aluminio, en el barrio de Wilda, de la que salen componentes de aluminio de transmisiones, motores, suspensiones y elementos estructurales. Según Volkswagen, 3 de cada 10 coches producidos por el Grupo Volkswagen cuentan con culatas producidas en Wilda.

Y es precisamente esta planta la que ha recibido un sistema de calefacción centralizado que, aprovechando el calor generado en el proceso de fundición de aluminio, permite proporcionar agua caliente a 6.500 apartamentos de Górczyn y Wilda, dos barrios humildes de la ciudad de Poznan.

Fábrica de Volkswagen en Poznan, Polonia.

Aunque en España estemos acostumbrados a sistemas de agua caliente y calefacción particulares y, como mucho, comunitarios en edificios, que están siendo remplazados por sistemas privados por la normativa y por la desaparición de los sistemas de calefacción más contaminantes, los sistemas de calefacción central que permiten abastecer a barrios o incluso ciudades enteras son relativamente comunes en muchos países, sobre todo de la órbita de la antigua Unión Soviética.

Según Volkswagen, este proyecto permite evitar la emisión anual de 2.440 toneladas de CO2, con capacidad para recuperar 16.000 MWh de energía calorífica.

Este proyecto es más importante, si cabe, si tenemos en cuenta el enorme impacto ambiental de la energía consumida en Polonia, un país con un mercado energético basado en la producción de electricidad mediante el empleo de combustibles fósiles y, sobre todo, carbón. Impacto del que no se libran las fábricas de Volkswagen en Polonia. De manera que cualquier contribución a la reducción de emisiones sea, como mínimo, esencial, si aspiran en algún momento a alcanzar la neutralidad de sus actividades.

En el futuro veremos cómo prosperan cada vez más proyectos como este. Y es que los fabricantes no solo tendrán que descarbonizar su actividad vendiendo cada vez más coches eléctricos, que serán los únicos que puedan vender en la Unión Europea a partir de 2035. También tendrán que asegurar el suministro energético de sus fábricas mediante fuentes de origen renovable y descarbonizar por completo todo el proceso, toda la cadena de valor.

Ford, por ejemplo, no solo se ha comprometido a que todos sus coches sean eléctricos en 2035, sino también a asegurar que la huella de carbono de toda la cadena de producción y distribución de coches en Europa sea completamente neutral.