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Mecánica

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5 manías de los conductores que pueden ser letales para el coche

Elena Sanz Bartolomé | 2 Jul 2022
Taller Mecanico  01
Taller Mecanico  01

Avería: seis letras que hacen temblar a cualquier conductor, sobre todo cuando van acompañadas de la palabra ‘seria’, ‘grave’ o similar. A veces el coche, simplemente, se rompe. A veces, somos los conductores la causa y en nuestras manos está la posibilidad de evitar ese mal trago. ¿Cómo? Corrigiendo malos hábitos al volante. ¿Sabías que estas cinco manías pueden ser letales y destrozar tu coche?

Desde que salimos de la autoescuela, nuestra forma de conducir va cambiando. A veces adquirimos costumbres positivas, pero, en otras ocasiones ocurre lo contrario: cogemos manías que pueden ser perjudiciales para el vehículo y, a largo plazo, acaban convirtiéndose en un problema. Hemos recopilado algunos de los vicios más frecuentes para que esos hábitos no acaben transformados en averías: más vale prevenir que curar.

1. Revolucionar en exceso el motor cuando está frío

¿Sabes que el 13% de los coches que pasan por el taller lo hacen debido a malas prácticas relacionadas con el motor? Uno de los hábitos que más estrés genera en la mecánica de un vehículo es revolucionar excesivamente el propulsor antes de que alcance la temperatura óptima de servicio.

Hay que tener en cuenta que la capacidad de lubricación del aceite depende de la temperatura a la que esté: si está frío y elevamos en exceso el régimen del motor, sufrirá de forma innecesaria y si esto se convierte en costumbre, limitaremos su vida útil. Por lo tanto, cuando arranques, conduce con suavidad durante los primeros minutos para que alcance el nivel óptimo y el aceite fluya con naturalidad.

Existe otro problema semejante a este: no revolucionar suficiente el motor. Es algo que sucede cuando circulamos a un régimen tan bajo que impedimos que llegue a uno más elevado. Por un lado, esto puede provocar que la carbonilla se acumule. Y por otro, las mecánicas modernas (las diésel, sobre todo) emplean sistemas anticontaminación que necesitan un régimen elevado para alcanzar la temperatura de servicio y proceder a su regeneración.

2. No dar descanso al turbo

Seguimos hablando de motores porque los turbo necesitan descanso: cuando llegues a tu destino evita pararlo inmediatamente. Antes de apagar el coche, espera uno o dos minutos para que el turbo repose: con ese pequeño paréntesis, la temperatura de la turbina bajará y la lubricación se detendrá poco a poco. Si has tenido que maniobrar despacio para aparcar durante más de ese par de minutos, no será necesario que esperes.

3. Pisar el pedal del embrague cuando no es necesario

Este es un gesto que muchos conductores adquieren con el tiempo sin ser conscientes de las consecuencias negativas que trae consigo: llevar siempre el pie izquierdo sobre el pedal embrague, incluso cuando el coche está parado. Esto genera una serie de fricciones y rozamientos en la parte interna del disco de embrague que obligarán al conductor a pasar por el taller antes de tiempo.

Sólo hay que pisar el embrague cuando vayamos a cambiar de marcha: ni antes ni después ni durante la conducción. Ni siquiera debes apoyarte. A esto añadimos algunos consejos más para preservar su vida útil: cuando cambies, pisa a fondo para hacer todo el recorrido, no sueltes el pedal muy rápido y aprende a controlar su punto para evitar quemarlo al arrancar en pendientes pronunciadas.

4. Usar mal la caja de cambios

¿Os acordáis cómo nos enseñaron que debíamos poner las manos para conducir? Tenemos que colocarlas en la misma posición que tienen las agujas de un reloj cuando marcan las 10:10 o las 09:15. Sin embargo, es frecuente ver a muchos conductores circulando con la mano puesta en el cambio: esta costumbre causará holguras en los elementos situados entre la palanca y la caja.

Por otro lado, como conductores tenemos que aprender qué rango de revoluciones es el adecuado para un correcto funcionamiento del coche. Cuando engranas marchas a un régimen muy bajo estás sometiendo al motor a un estrés innecesario: sabrás reconocerlo porque al meter una superior le costará ganar ritmo, dará tirones y parecerá que se va a calar. Esta situación tiene fácil solución: eleva un poco más las revoluciones antes de cambiar de velocidad

5. Apurar el depósito de combustible hasta la reserva

Esta es una práctica que debemos eliminar de nuestros hábitos, incluso cuando el combustible está en máximos. Al apurar la capacidad del tanque, obligamos a la bomba de combustible a hacer un mayor esfuerzo para absorberlo. Por otro lado, un nivel excesivamente bajo de gasolina o diésel favorece la creación de burbujas de aire que impiden su correcta refrigeración. Y, además, puede absorber los sedimentos que, con el tiempo, se acumulan en el fondo del depósito incrementando, así, el riesgo de averías, de que se atasque el filtro o de que llegue a los inyectores.

Y si esto no te convence, recuerda que te pueden sancionar con una multa de hasta 200 euros si te quedas sin combustible y te ves obligado a estacionar en un lugar indebido y a realizar maniobras que te pongan en riesgo a ti o al resto de usuarios de la vía.