Un gigantesco avión militar de cuatro motores, diseñado para transportar soldados, vehículos y material de guerra, tendrá una misión muy diferente: combatir incendios forestales. Reino Unido ha anunciado que adaptará los Airbus A400M de su Fuerza Aérea para utilizarlos como aviones bomberos, aprovechando una tecnología que permite lanzar hasta 20.000 litros de agua en menos de diez segundos.
Aunque la noticia viene de Reino Unido, no se puede explicar sin España. El A400M se ensambla en Sevilla y Airbus lleva años desarrollando un sistema de extinción desmontable que ya ha probado en España y Francia. Durante los últimos ensayos, el avión llegó a volar a menos de 30 metros de altura y a solo 230 km/h, la velocidad mínima a la que puede volar.
De transportar blindados a lanzar 20 toneladas de agua
El A400M es uno de los grandes aviones de transporte militar europeos. Su amplia bodega está diseñada para transportar tropas, vehículos pesados y grandes cargas, pero Airbus ha encontrado una manera de aprovechar ese espacio para algo completamente distinto.
La solución consiste en un kit desmontable de extinción de incendios, conocido como roll-on/roll-off, que se instala en la bodega sin necesidad de modificar permanentemente la estructura del avión.
El sistema almacena hasta 20.000 litros de agua o retardante, que se descargan por gravedad a través de unos conductos situados en la parte posterior del avión. Otra cosa interesante es que los depósitos pueden rellenarse en menos de diez minutos con bombas terrestres convencionales.
En las primeras pruebas, realizadas en España en 2022, Airbus consiguió lanzar 20 toneladas de agua en menos de diez segundos, volando a unos 230 km/h y a una altura de 46 metros.
La tecnología ha seguido evolucionando y en abril de 2025, durante una nueva campaña de pruebas en Francia, el A400M realizó lanzamientos a menos de 30 metros del suelo, mientras se analizaba la distribución y concentración del retardante sobre el terreno.
No es un hidroavión, pero tiene una ventaja muy interesante
El A400M no puede hacer exactamente lo mismo que un Canadair CL-215, los hidroaviones que utiliza el 43 Grupo del Ejército del Aire y del Espacio para extinguir incendios. Los Canadair son hidroaviones anfibio que pueden recoger agua de un embalse o del mar sin detenerse, mientras que el A400M necesita volver a una pista y rellenar sus depósitos en tierra.
Esto significa que su eficacia depende, en buena medida, de la distancia entre el incendio y el aeródromo desde el que opere. Pero el A400M tiene una peculiaridad que juega a su favor: puede despegar y aterrizar en pistas muy cortas e incluso sin asfaltar.
Recordemos que es un avión militar diseñado para llevar ayuda humanitaria, tropas o material táctico a zonas de conflicto o áreas remotas. Por tanto, puede trabajar desde aeródromos pequeños cerca de las zonas afectadas por el incendio.
Su otra ventaja principal es que no necesita convertirse permanentemente en un avión bombero. Una vez terminada su misión de apagafuegos, se retira el depósito y recupera su función habitual de transporte militar.
Hace seis semanas, Reino Unido no quería adaptar sus A400M
Lo más sorprendente del anuncio británico es la rapidez con la que ha cambiado la postura de su Ministerio de Defensa.
El pasado 8 de septiembre, el Gobierno respondió por escrito a una pregunta parlamentaria asegurando que no tenía planes para adaptar los A400M de la RAF ni adquirir equipos específicos para lanzar agua desde sus aeronaves.
Solo 44 días después, el 22 de octubre, anunció que equipará tanto sus A400M como sus helicópteros Chinook con sistemas para combatir incendios. Una decisión que llega después del verano más caluroso registrado en Reino Unido. Los aviones podrán intervenir a petición de las autoridades civiles, especialmente en zonas de difícil acceso para los bomberos.
Eso sí, todavía no se ha comunicado cuántos A400M recibirán esta capacidad, cuánto costará el programa ni cuándo estará operativo.
Se fabrica en Sevilla y el 43 Grupo ayudó a desarrollar el sistema
El A400M tiene su línea final de montaje en San Pablo, Sevilla, donde Airbus ensambla los aviones y los prepara para su entrega a las fuerzas aéreas de los distintos países operadores. Pero la participación española en este proyecto va más allá de la fabricación del avión.
Durante el desarrollo del sistema de extinción, el 43 Grupo del Ejército del Aire y del Espacio, especializado en la lucha contra incendios forestales, colaboró con Airbus en las pruebas. Su experiencia ha sido fundamental para evaluar las descargas y la utilidad de esta tecnología en operaciones reales de extinción.
Por el momento, y pese a llevar dos años seguidos con más de 300.000 hectáreas arrasadas por los incendios, España no ha anunciado planes para adquirir este sistema para sus propios A400M. Nuestro ejército opera actualmente catorce aviones Airbus A400M y está previsto añadir seis más hacia 2028-2029, ampliando el total a veinte.












