Alemania vuelve a dar marcha atrás en su política sobre el coche eléctrico. Tras el hundimiento de las ventas provocado por la retirada de las ayudas, el Gobierno federal prepara el regreso de las subvenciones directas a la compra de vehículos eléctricos, con incentivos de hasta 6.000 euros por coche para frenar el desplome de la demanda y dar oxígeno a una industria clave para su economía.
El Gobierno federal alemán pondrá en marcha un nuevo programa de incentivos que contempla ayudas de entre 1.500 y 6.000 euros por coche, en un intento de corregir los efectos de la retirada abrupta de las subvenciones a finales de 2023. En aquel entonces, una sentencia del Tribunal Constitucional Federal anuló los fondos destinados a la «transformación energética», obligando al gobierno a recortar gastos en políticas verdes.
Un cambio de política tras el hundimiento del mercado eléctrico
Aquella decisión lastró las ventas y el Ejecutivo alemán reconoce ahora, de forma implícita, que la supresión del denominado Umweltbonus fue un error de cálculo. Tras su eliminación, las matriculaciones de coches eléctricos puros sufrieron una caída de casi el 30%, alterando los planes de fabricantes, concesionarios y proveedores, y poniendo en entredicho los objetivos de electrificación del país.
Alemania, que es el mayor mercado automovilístico de Europa y la referencia industrial del continente, pasó de liderar el crecimiento del coche eléctrico (en términos de volumen total) a convertirse en uno de los principales focos de debilidad de la demanda.
En 2023 se vendieron algo más de 524.000 coches eléctricos puros en Alemania, pero en 2024, ya sin ayudas, el mercado cayó un 27%, dejando el mercado del coche eléctrico en 380.609 unidades. En 2025 volvieron a crecer, concretamente un 43%, aunque la cifra total fue poco mayor que en 2023.
Alemania pone el foco en las familias con menos ingresos
El nuevo programa de subvenciones contará con un presupuesto de 3.000 millones de euros, que será suficiente para unos 800.000 coches eléctricos, según el ministro de Medio Ambiente, Carsten Schneider. La subvención estándar será de 3.000 euros para coches eléctricos de batería y de 1.500 euros para los híbridos enchufables (PHEV) y los eléctricos de autonomía extendida (EREV).
El programa irá dirigido sobre todo a clientes particulares, y específicamente a aquellos hogares de ingresos bajos y medios. El objetivo es reducir el diferencial de precio frente a los modelos de combustión y reactivar un canal de ventas especialmente sensible al precio en el actual contexto de inflación y tipos de interés elevados.
Aunque los detalles definitivos aún no se han cerrado, también se apunta a un sistema más sencillo que el anterior, con menos burocracia y una cuantía suficientemente relevante como para influir de forma directa en la decisión de compra.
Una medida que sirve para proteger a la industria alemana
Fabricantes como Volkswagen, BMW o Mercedes-Benz llevan tiempo alertando del impacto que la retirada de las ayudas ha tenido sobre la demanda interna. Alemania es un mercado estratégico no solo por volumen, sino por su papel como escaparate tecnológico y por el peso del automóvil en el empleo y el PIB nacional.
La caída de las ventas también ha generado tensiones en la cadena de suministro y ha puesto en cuestión inversiones millonarias en fábricas de baterías y reconversión industrial. Solamente en 2025 se anunciaron cerca de 93.000 despidos, entre ellos gigantes como Bosch (13.000 despidos), Continental (10.150), Schaeffler (4.700), Porsche (1.900) y Ford (1.000), entre otros.
La decisión alemana tiene además una lectura política a escala europea. Tras años defendiendo que el coche eléctrico podía sostenerse sin subvenciones, Berlín admite ahora que la transición sigue necesitando apoyo público, al menos mientras los precios no converjan en todos los segmentos del mercado con los de los vehículos térmicos.







