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Europa obsesionada con fabricar aquí, pero a la mayoría de la gente le da igual dónde se fabrique su coche con tal de que sea más barato

Europa tiene sobre la mesa medidas para ser más autónomos, para aumentar la relocalización industrial y el «Made in Europe» mientras su industria del automóvil atraviesa una de las mayores crisis estructurales de las últimas décadas. Pero cuando se pregunta al consumidor, la respuesta es más pragmática que política: lo que realmente importa es el precio.

El último «Observatorio Cetelem de la automoción en Europa en 2026» deja un mensaje incómodo para Bruselas y para los fabricantes europeos: la mayoría de los ciudadanos está dispuesta a aceptar deslocalización, menos estándares o incluso intervención estatal si eso significa coches más baratos. Y en España, ese respaldo es especialmente alto.

Fabricar fuera de Europa ya no es tabú si el precio baja

El 56% de los europeos se muestra partidario de fabricar vehículos en países con menores costes si eso permite reducir el precio final, incluso si eso conlleva un posible impacto social o medioambiental negativo. En España el porcentaje es del 57%, por encima de Francia (52%) y claramente por delante de Alemania e Italia (50%).

  • Polonia: 65%
  • España: 57%
  • Media europea: 56%
  • Francia: 52%
  • Alemania: 50%
  • Italia: 50%

El dato es especialmente relevante porque se produce en pleno debate europeo sobre reforzar la producción local y blindar la cadena de valor frente a China. La propuesta que tiene Bruselas sobre la mesa habla de exigir un 70% de producción europea para tener subvenciones y subsidios. El consumidor, en cambio, prioriza que su próximo coche simplemente sea más económico.

Pero la encuesta a los consumidores deja un mensaje muy claro: la defensa del empleo y la industria local no es necesariamente un argumento de venta. Si la producción fuera de Europa permite recortar unos miles de euros al precio final, una mayoría de gente lo ve de manera positiva.

Relajar normas para abaratar: parece una línea roja, pero la gente no lo ve mal

Para hacer coches más baratos, algunos fabricantes como Fiat han propuesto eliminar sistemas de seguridad. Sería, eso sí, a cambio de limitar la velocidad. Puede sonar inquietante y objetivamente sería un paso atrás en seguridad, pero a la mayoría de consumidores no le parece descabellado.

Uno de los resultados más delicados del estudio es que el 72% de los europeos estaría dispuesto a relajar estándares, tanto en seguridad como en materia de emisiones, para hacer vehículos más asequibles. En España el respaldo alcanza el 74%, en Francia el 75% y en Alemania el 71%. En Turquía, el 88% de los encuestados está a favor, y en China el 81% lo ve con buenos ojos.

  • Polonia: 80%
  • Portugal: 79%
  • Francia: 75%
  • España: 74%
  • Media europea: 72%
  • Alemania: 71%
  • Italia: 69%
La ciudadanía parece aceptar estándares más bajos a cambio de tener precios más económicos

Mercedes Benz Cars Technology And Emission Strategy Mercedes Benz Cars Technology And Emission Strategy

Esto tiene implicaciones directas en el debate europeo sobre emisiones, como la normativa Euro 7, o los requisitos de seguridad cada vez más estrictos. La percepción ciudadana parece aceptar un intercambio: menos exigencia regulatoria a cambio de precios más contenidos. Esto nos deja otra interpretación: una buena parte de la sociedad cree que el coste de cumplir estas normativas supera el beneficio inmediato para el consumidor.

El foco apunta directamente a los fabricantes y sus márgenes

El 75% de los europeos son partidarios de reducir los márgenes de los fabricantes para abaratar el precio de los coches nuevos, incluso cuando pueda tener efectos económicos o sociales negativos. En España es el 76%, superando a Alemania, Francia o Países Bajos.

Lo cierto es que, si bien en los años posteriores a la pandemia los márgenes se dispararon a cifras récord, ahora casi todos los fabricantes están volviendo a márgenes más normales y en 2025 han sido generalizadas las caídas del beneficio total y de los márgenes.

Este dato es interesante porque refleja una percepción social muy concreta: mucha gente piensa que los fabricantes han subido demasiado los precios, no sólo por la regulación o los costes de la energía. Aquí no entraremos en los detalles del encarecimiento, pero lo cierto es que, entre 2019 y 2024, el IPC acumuló una subida del 20,4%, mientras que el precio medio de los coches nuevos subió entre el 35 y el 39%. Es decir, los coches han subido casi el doble que la inflación.

En 2025 y 2026 la mayoría de fabricantes van a tener una presión importante por las inversiones en electrificación y la competencia china, y aun con todo mucha gente tiene la percepción de que están vendiendo demasiado caros sus coches.

Menos variedad en la oferta para simplificar y abaratar

Simplificar gamas (menos versiones, menos opciones de personalización) elimina opciones para el consumidor, pero para las marcas significa líneas de producción más sencillas y rentables. Es decir, menores costes de fabricación. Aunque empobrezca la oferta, el 76% de los europeos aceptaría reducir la variedad de modelos si eso abarata el precio. En España el apoyo sube al 77% y en Francia alcanza el 81%, el nivel más alto dentro de la UE.

Esto conecta con una realidad industrial: las plataformas modulares y la reducción de complejidad son claves para ganar eficiencia. El consumidor parece dispuesto a aceptar menos combinaciones, menos motores y menos versiones si eso implica precios más bajos.

Sin embargo, cuando se trata de priorizar el coche usado o reacondicionado frente al nuevo, España baja al 59%, siete puntos por debajo de la media europea (66%). Es decir, el español quiere coches más baratos, pero sigue aspirando al coche nuevo.

Más Estado: ayudas, control de precios y apoyo directo

El respaldo a la intervención pública es verdaderamente masivo. En España, el 84% apoya ayudas directas a la compra, muy por encima de la media europea (76%). Italia (85%) y Portugal (80%) también muestran cifras elevadas, pero aun así gana China con un 88%, acostumbrados a que allí las ayudas sean, de hecho, lo más habitual.

Cuando la intervención se formula como control directo de precios, el apoyo en España es del 76%. Esto sería una medida peliaguda, porque supone intervenir directamente el libre mercado. Sin embargo, la gente prefiere que las ayudas recaigan en los compradores en lugar de a los fabricantes, medida que cuenta con el respaldo del 66% en España y del 57% en Europa. El ciudadano quiere apoyo, pero dirigido a su bolsillo.

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Diego Gutiérrez

Arrancó en el periodismo del motor creando una pequeña página web junto a dos amigos mientras lo compaginaba con la universidad. Después empezó a colaborar con Diariomotor hasta que, en 2019, se incorporó al equipo de Híbridos y Eléctricos, donde se especializó en vehículos eléctricos y nuevas tecnologías. En 2025 volvió a esta casa, donde desempeña su labor como redactor y también como creador de contenido en redes. Seguir leyendo...