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Ford Pinto volador, la historia de un coche-avión que acaba como estás imaginando

Elena Sanz Bartolomé | 19 Feb 2022
Ford Pinto Volador  00
Ford Pinto Volador  00

Creo que hay pocos coches con un nivel de seguridad peor que el del Ford Pinto, un modelo que se hizo famoso por su tendencia a incendiarse. Un Ford Pinto volador no iba a ser la excepción: la historia de este híbrido entre coche y avión acaba como estás imaginando y demuestra que mezclar medios de transporte tan diferentes no suele ser buena idea porque están diseñados para escenarios completamente distintos y para conductores con habilidades muy dispares.

Todo comenzó en 1970 cuando dos ingenieros aeronáuticos, Harry A. Smolinski y Harold Blake, crearon su propia empresa: Advanced Vehicle Engineers (AVE). Con ella querían cumplir el sueño de diseñar, desarrollar y fabricar un coche que pudiera volar y también circular por la carretera. Fue bautizado como Mizar y nació de la fusión entre dos vehículos que nada tenían que ver el uno con el otro: un Ford Pinto y una avioneta Cessna Skymaster.

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¿Cómo consiguieron que combinaran? Haciendo algunos ajustes. Eliminaron la cabina y el motor delantero de la aeronave, conservaron las alas para ubicarlas sobre el techo del compacto americano y colocaron el motor trasero encima del maletero. Tuvieron que modificar el sistema de dirección del Ford Pinto para poder colocar los alerones, cambiaron de sitio la batería y el depósito, añadieron pedales de timón retráctiles, un panel de chapa debajo del coche, ruedas de aluminio, neumáticos radiales, frenos de disco y una suspensión trasera para sostener todo el peso de la estructura y del motor del avión.

¿Cómo funcionaba el Mizar?

El objetivo de Harry A. Smolinski y Harold Blake es que el Mizar recorriera 1.207 kilómetros a 200 km/h. Para ello, el Ford Pinto trabajaría de forma conjunta con el motor de la avioneta para lograr un despegue más corto y a una velocidad de unos 100 km/h. En el aire, el motor del coche se apagaría y gracias a las alas podría volar. Después de aterrizar (con una distancia de 168 metros para esta maniobra), la parte de la avioneta se desmontaría y sería posible conducir hasta su destino. La idea de los dos ingenieros sonaba, como mínimo, complicada.

Llegan los problemas

Los problemas no tardaron en aparecer: el principal era el peso. El fuselaje del Cessna Skymaster estaba clasificado para una carga máxima de despegue de 2.100 kilos y en vacío ya llegaba a los 1.270 kilos. Aunque se habían deshecho de algunos elementos que lo aligeraban, había que añadir los casi 1.000 kilos del Ford Pinto, los tanques de combustible y el piloto. Una suma que le acercaba peligrosamente a su peso máximo de despegue. Este podría haber sido uno de los motivos por los que el vuelo inaugural del Mizar terminó como lo hizo.

El primer vuelo

Según la información disponible, el primer vuelo se llevó a cabo con un prototipo que manejó el piloto profesional Charles Janisse: el 26 de agosto de 1973 se convertiría en la primera persona en volar el Mizar en el aeropuerto de Camarillo (California). Logró despegar, pero no aguantó mucho tiempo en el aire: el ala empezó a separarse por el lado derecho y hubo que realizar un aterrizaje de emergencia en un campo cercano.

Tras una evaluación de las autoridades, se estableció que estaba mal diseñado, su fuselaje estaba sobrecargado y su calidad de construcción era mala: soldaduras defectuosas, partes estructurales sueltas… Sin embargo, Harry A. Smolinski y Harold Blake hicieron caso omiso y siguieron adelante con su proyecto.

El último vuelo

Mizar ya había dado rienda suelta a toda una campaña promocional que sus creadores no podían (o no querían detener). Según Advanced Vehicle Engineers, habían recibido 34 pedidos anticipados y los rumores llegaron a asegurar que el Ford Pinto volador aparecería en la película de James Bond ‘The Man with the Golden Gun’ (El hombre de la pistola de oro) donde se convertiría en el vehículo del antagonista Francisco Scaramanga.

No llegó a debutar en la gran pantalla porque el 11 de septiembre de 1973 la historia del Ford Pinto volador terminó trágicamente. Blake y Smolinski querían probar el nuevo motor que habían instalado en el Mizar: un Lycoming de 300 CV, que era más potente… y también más pesado. Cuentan que alcanzaron una altitud de 244 metros y permanecieron en el aire un par de minutos antes de que las alas cedieran y el Mizar se estrellase: Harry A. Smolinski y Harold Blake murieron en el instante llevándose con ellos su compañía y el sueño de dar forma al Ford Pinto volador.

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Fotos: Ford Performance / Galpin Motors