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Humo blanco, negro o azul: lo que los gases de escape te dicen sobre la salud de tu motor

 |  @sergioalvarez88  | 

Todos los coches de combustión interna generan emisiones, y todas estas emisiones son expulsadas a la atmósfera a través de uno o varios tubos de escape. Normalmente, estas emisiones no son visibles, o son visibles en forma de un inocuo vapor de agua, creado por condensación. No obstante, las emisiones de nuestro vehículo también pueden ser visibles: de nuestro escape puede emanar humo negro, blanco o azul. Tu coche no ha elegido un nuevo Papa: el color del escape está directamente relacionado con la salud del motor. En esta guía te enseñamos cómo interpretar estos humos, y a saber si tienes motivos (o no) para preocuparte.

Antes de nada, es normal que los coches expulsen por el escape un humo ligero, de color blanquecino, al arrancar el motor. Es simplemente vapor de agua, que se crea por condensación en la línea de escape. Si la temperatura exterior es muy baja, puede persistir, e incluso nunca desaparecer. No debe preocuparnos si es un humo ligero, semi-transparente y sin un olor característico: no es más que simple vapor de agua. Dicho esto, pasemos a los humos que sí deberían preocuparnos, o al menos, que deberíamos entender para realizar un diagnóstico claro de la salud de nuestro motor. Presta mucha atención.

Humo azul: tu coche está quemando aceite

Si tu coche, ya sea diésel o gasolina, expulsa humo azulado por el escape, es porque el motor está quemando aceite. El color de este humo está a caballo entre el blanco y el azul, y es distinguible por un olor muy característico, no demasiado diferente al del aceite de cocina quemado. Que un motor queme aceite puede deberse a multitud de causas. Una de las causas en muchos coches modernos es una avería en el turbocompresor, como te hemos contado en este artículo. El carrete del turbo ha perdido estanquidad y el aceite que lo lubrica entra en la admisión, mezclándose con el aire y quemándose en la cámara de combustión.

Si tu coche está quemando aceite, puedes circular, pero vigila muy de cerca el nivel de aceite hasta que sea reparado.

En casos extremos, y en motores diésel, puede producirse la peligrosa retroalimentación, donde el motor pasa a alimentarse con su propio aceite, con consecuencias desastrosas en cuestión de minutos. Si quieres saber qué es la retroalimentación y cómo pararla, hemos dedicado un artículo a este fenómeno. En la mayor parte de los casos, un motor quema aceite por un desgaste excesivo en los segmentos de los pistones o en las guías del tren de válvulas. Además de perder compresión, este consumo excesivo de aceite nos hará perder potencia. Por supuesto, hay diferentes grados de gravedad en esta situación.

Si el humo azulado sólo aparece al dar fuertes acelerones o cuando exigimos mucha potencia al coche, estamos en un caso menos grave que si el humo aparece ya al ralentí. No olvides que el aceite quemado en la cámara de combustión también puede dañar elementos como el catalizador o el filtro de partículas del coche – si lo tuviera. Una reconstrucción del motor, un reemplazo de las guías de las válvulas o un nuevo carrete para el turbo – o en algunos casos un turbo nuevo – deberían acabar con esta “fumata azul”, pero en todos los casos son reparaciones caras e intensivas en mano de obra.

Humo negro: mezcla de aire y combustible no óptima

Si tu coche es diésel y no posee filtro de partículas, que el escape humee al acelerar con fuerza no es señal de fallo alguno en el motor. Ahora bien, no es normal que al acelerar a fondo veas en tu retrovisor una densa nube de humo negro. Esta “tinta de calamar” puede aparecer en motores diésel reprogramados, en los que se aumenta tanto la presión de soplado del turbocompresor como la cantidad de gasóleo inyectada, pudiendo provocar un exceso de combustible en la mezcla. Si tu coche no está reprogramado, puede indicar problemas en el caudalímetro, o una excesiva acumulación de hollín en el interior del motor.

También ocurre en coches de gasolina, y en muchas ocasiones, un simple sensor puede tener la culpa. El resultado suele ser un consumo de combustible excesivo.

Esta acumulación de hollín puede estar derivada de una conducción que abuse de marchas largas, o una excesiva circulación urbana, en la que el motor no llega a alcanzar su temperatura óptima de funcionamiento. Una aceleración fuerte quemará parte de estos depósitos – en la EGR y el sistema de escape, especialmente – que saldrán despedidos por el escape, en forma de una densa humareda de color negro. Pero un coche de gasolina también puede expulsar humo negro por el escape. Si la mezcla de combustible y aire es muy rica en combustible, se introducirá un exceso de combustible en el interior de los cilindros, que no será quemado al completo.

Estos restos de combustible se calcinarán en la línea de escape, escapando a la atmósfera en forma de emisiones de color oscuro. No son tan densas como las de un “TDI repro”, pero son perfectamente visibles, especialmente al arrancar el coche o al someter al motor a una carga elevada. El síntoma más común – y el que primero se suele detectar por los conductores – suele ser un consumo excesivo de combustible, y la causa más común suele ser una sonda lambda estropeada. También puede ocurrir a causa de inyectores en mal estado o un regulador de presión de combustible defectuoso.

Humo blanco: Houston, tenemos un problema

Si por nuestro escape comienza a emanar un denso humo blanco, tenemos un severo problema. No debe confundirse con el humo blanquecino procedente de la condensación, estamos hablando de una pantalla densa de humo blanco. Nuestro coche no ha elegido a un nuevo Papa, tiene un claro problema de junta de culata. El refrigerante que mantiene la temperatura del motor a raya, se está colando en el interior de la cámara de combustión. Aunque el motor trata de comprimir y quemar esta mezcla de aire, combustible y refrigerante, las leyes de la física se lo prohíben, administrándole a cambio una destrucción newtoniana.

Con una junta de culata rota, lo mejor es parar el coche, y que una grúa lo lleve a un taller, donde se podrá determinar los daños que se han producido en el motor. La presencia de refrigerante en la cámara de combustión elimina la película protectora de aceite en sus paredes, provocando un desgaste excesivo a causa del aumento de la fricción, lo que a su vez eleva la temperatura del motor por encima de sus márgenes de seguridad. Tras un “culatazo” – que se suele producir en motores con una edad y kilometraje elevados – una reconstrucción completa es una de las opciones, pero en muchos casos no compensa económicamente.

Lee a continuación: Sólo 15 coches diésel cumplen la normativa de emisiones en condiciones reales: 11 de ellos son del Grupo Volkswagen

Ver todos los comentarios 5
  • Dani M

    El mejor ejemplo de quemar aceite… Un Civic EG JAJAJAJ la verdad es que un buen ejemplo… Tengo un EG5 D16Z6 (con chuches) y SÍ consume aceite, pero yendo a altas vueltas (más allá de las 7000RPM, con el corte a 8000RPM)

  • Sr. Rajuela

    Si tu coche es diésel y no posee filtro de partículas, que el escape humee al acelerar con fuerza no es señal de fallo alguno en el motor. Simplemente se trata de tractor que tira mierda genéticamente, el cual debes perpetuar hasta el fin de nuestros días.
    Larga vida a los calamareeeeeeeeessss!!!!!!

  • Roberto

    Estas cosas siempre me parecen curiosas, me refiero a las imágenes seleccionadas para ilustrar el artículo, los franceses, los japoneses, los suecos y los italianos, ningún alemán, ¿coincidencia?

    Por lo demás, un artículo interesante para quien no conozca las causas.

  • compren un antihumo en autozone y luego vendanlo, yo asi lo hago xD

    • johan roney morales

      AMIGO DONDE CONSIGO LO Q DICES GRACIAS