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Economía

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La polémica medida de Hungría: limita el precio del combustible, pero cobra un 60% más a los coches extranjeros

Elena Sanz Bartolomé | 22 Jun 2022

Mientras en España se plantea reducir el límite de velocidad a 110 km/h en alguna autopista, en pos de la seguridad vial, Europa sigue adaptándose a la situación económica y energética actual. Hungría, como el resto de Europa, está intentando encontrar la manera de aliviar la recesión económica y la elevada inflación (la más alta en casi 25 años) que vive el país como consecuencia de la Guerra de Ucrania. El gobierno dirigido por Viktor Orban ha tomado una serie de decisiones para minimizar el impacto económico del citado conflicto y una de ellas es, cuanto menos, controvertida: se trata de un sistema de cobro de dos niveles para las gasolineras.

El objetivo es resolver los problemas económicos del país: su moneda se ha debilitado a niveles récord, la inflación subyacente se disparó un 12,2% en mayo y, en comparación, los precios subieron un 8,1% en los 19 países que utilizan el euro. A esto hay que sumar el déficit presupuestario que arrastra el Gobierno después de gastar miles de millones antes de las elecciones que tuvieron lugar abril.

Medidas intervencionistas

Para ello han puesto en marcha una serie de medidas intervencionistas, algunas de las cuales se extenderán hasta 2023. De este modo, pretenden recaudar 815.000 millones de florines (2 millones de euros, aproximadamente) para mantener uno de sus programas estrella con los que aspiran a reducir las facturas de los servicios públicos de la población y reforzar el ejército.

Entre las decisiones del Gobierno de Viktor Orban figura el gravamen de los beneficios adicionales de algunas industrias, topes en los precios de algunos alimentos y límites en el precio del combustible. Y es aquí donde se ha desatado la polémica porque los vehículos matriculados en Hungría pagarán la gasolina y el diésel a un precio y los extranjeros a otro… más elevado.

Un tope de 1,21 euros

Desde el pasado mes de mayo, los vehículos con matrícula extranjera pagarán el combustible a precio de mercado. O lo que es lo mismo: no se podrán beneficiar del límite que se estableció en noviembre de 2021 y que impide que las estaciones de servicio cobren el litro de gasolina o diésel por encima de 480 florines (1,21 euros, según el cambio actual).

Ese tope ha situado a Hungría como uno de los países con los precios de combustible más bajos de la Unión Europea y ha dado paso a lo que ya se conoce como turismo de combustible. Igual que ocurrió el pasado mes de marzo con los conductores portugueses que cruzaban la frontera para llenar sus depósitos en las gasolineras españolas, el país húngaro ha recibido la visita de sus vecinos: en Austria y Eslovaquia, por ejemplo, el litro se sitúa en los dos euros.

Diferencias de hasta el 60%

Algo que ha provocado una mayor demanda y, en consecuencia, escasez y retrasos en el suministro. Para evitarlo, las gasolineras muestran dos precios: los del mercado (para los extranjeros) y otros más bajos (para los húngaros). Tal y como informa ABC News, la diferencia entre unos y otros llega a ser del 60% y aunque supone un alivio para los conductores, los propietarios de las pequeñas estaciones de servicio están experimentando un déficit significativo ya que no obtienen ganancias.

La Unión Europea ya ha pedido a Hungría que elimine ese requisito para repostar hasta que pueda determinar si cumple con las reglas comunitarias o si es una medida discriminatoria que podría acarrear acciones legales.