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La verdadera amenaza para la gasolina y el diésel no es la prohibición de 2035, es la misteriosa norma Euro7

Elena Sanz Bartolomé | 19 Ago 2022
Inconvenientes Combustibles Sinteticos Ciudad Atasco Contaminacion
Inconvenientes Combustibles Sinteticos Ciudad Atasco Contaminacion

A principios de junio, la Unión Europea puso fecha a la prohibición que impedirá la venta de coches de gasolina y diésel en el Viejo Continente: 2035. No obstante, esta no es la amenaza más inminente que se cierne en torno a los motores de combustión: diez antes de este plazo tendrán que cumplir con la Norma Euro 7 y no lo tienen nada fácil porque, por ahora, no se sabe cuál será su contenido.

Los rumores apuntan a que la Euro 7 podría ser lo más parecido a una sentencia de muerte para el diésel: cumplir todas las condiciones necesarias para que estos motores obtengan la pertinente homologación obligaría a las marcas a hacer inversiones que no valen la pena… teniendo en cuenta la prohibición de 2035 y el declive que viven estos vehículos. Eso sí, la Euro 7 tampoco sería un camino de rosas para los coches de gasolina.

Primer aplazamiento

En la hoja de ruta de la Comisión Europea estaba previsto adoptar este nuevo estándar en el cuarto trimestre de 2021, pero no fue así. Lo aplazaron al 20 de julio de 2022 y ahora ha habido un nuevo retraso: habrá que esperar hasta el próximo otoño para su aprobación. Esto significa que la Euro 7 entraría en vigor el 31 de diciembre de 2025 para los vehículos de nueva homologación y el 31 de diciembre de 2026 para el resto.

A esto añadía una reducción de los óxidos de nitrógeno de hasta un 50% para los diésel y de 40% para los modelos de gasolina además de rebajar los niveles de otros contaminantes.

Falta de información

Las marcas de coches esperaban disponer, cuanto antes, de toda la información para comenzar con los desarrollos necesarios lo más rápido posible. El problema es que, de momento, nadie sabe con precisión cuál será el contenido de la Euro 7. Sólo hay algo seguro: los niveles serán mucho más bajos que los del actual estándar Euro 6d.

Esta falta de información preocupa a los fabricantes y la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) ha pedido a la Comisión Europea que tome cartas en el asunto y que tengan en cuenta las grandes inversiones que la industria del motor ya ha llevado a cabo para intentar alcanzar la neutralidad de carbono en 2050.

Los rumores apuntan a que quieren incluir en la nueva norma las partículas que desprenden los frenos que, junto a las de los neumáticos, podrían convertirse en la principal fuente de contaminación de los coches en 2035 según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Las marcas preferirían regulaciones separadas. Otro de los temas de discusión es el Ciclo RDE cuyo objetivo es controlar las emisiones contaminantes en uso real y no en un banco de medición.

No obstante, la última palabra sigue siendo de Bruselas y habrá que esperar hasta otoño para obtener más información sobre la Euro 7… a no ser que haya un nuevo aplazamiento.