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Seguridad Vial

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Los coches que circulan por las carreteras españolas son cada vez más viejos: ¿por qué es un problema para tu seguridad?

Elena Sanz Bartolomé | 16 Ago 2021
Parque Automovilistico Espanol Viejo  01
Parque Automovilistico Espanol Viejo  01

El Informe Anual de la Asociación Española de Fabricantes de Vehículos (ANFAC) ha desvelado un dato preocupante: la edad media del parque automovilístico español creció, en 2020, un 3,63% hasta los 13,11 años. No, no es ninguna sorpresa afirmar que por nuestras carreteras circulan coches cada vez más viejos (no en vano, en 2019 estábamos en 12,65 años). La clave reside en el problema de seguridad que representan.

En Europa se habla de una edad media de 10,8 años. Una cifra que España dejó atrás hace tiempo. Las causas más recientes apuntan al coronavirus que ha generado una reducción del mercado de coches nuevos debido a los parones en la producción (también provocados ahora por la crisis de los semiconductores) y al cierre de los concesionarios. A esto hay que añadir un breve Plan Renove ya que las ayudas están centradas en los vehículos eléctricos, que siguen sin convencer a buena parte de los conductores.

Antes de analizar qué supone este escenario en materia de seguridad, contaminación o confort, vamos a aportar unas cuantas cifras más para terminar de dibujar el contexto del parque automovilístico español. En 2020 estaba formado por 29,7 millones de unidades (un 0,8% más que en 2019): 25,17 millones son turismos (un 0,6% más que en 2019). Esto quiere decir que por cada 1.000 habitantes hay 530 coches.

Más averías y menos seguros

Tal y como reseña ANFAC, un coche con más de 12 años (recordemos que antes hablábamos de una media de 13,11 años) es un claro candidato a sufrir numerosas averías que pueden comprometer la seguridad de su conductor, de los acompañantes y del resto de usuarios con los que comparte la vía. A esto hay que añadir que las ayudas y los sistemas con los que están equipado son, obviamente, mucho más anticuados.

El mantenimiento de estos vehículos es más caro por una simple razón: las piezas que se van deteriorando o rompiendo son las fundamentales para el correcto funcionamiento del coche. Una de las averías más comunes está protagonizada por la correa de distribución cuyo desgaste puede desembocar en una rotura (con las graves consecuencias que esto conlleva para el motor) si no se cambia a tiempo.

A ella se suma el efecto patinado del embrague, el deterioro del sistema de frenado que puede mermar su capacidad para detener el vehículo, el desgaste del tubo de escape que se puede traducir en fisuras o los problemas en los anclajes de los cinturones.

Más contaminantes y menos cómodos

Con 13,11 años de vida podéis imaginar que hablamos de coches que no son demasiado sostenibles. Si, además, tenemos en cuenta que el diésel predomina y los modelos más antiguos son los que más contaminan… nos encontraremos con un problema de elevadas (y perjudiciales emisiones) además de una serie de restricciones de circulación al no contar con la pegatina de la DGT.

Al mismo tiempo, suelen ser vehículos menos eficientes que consumen más combustible repercutiendo, así, en la economía del conductor. Tampoco podemos olvidar el confort: los coches más antiguos carecen de las comodidades que han ido llegando con el paso del tiempo para hacer más agradables nuestros desplazamientos. Y es que no sólo hacemos referencia a los modernos sistemas de infoentretenimiento o de sonido, también al diseño de los asientos o, incluso, a la ausencia de climatización, etc.