El coche eléctrico sigue siendo una rareza: sólo el 2,3% del parque europeo, y en España es aún menos. Solemos hablar de coches eléctricos y sus matriculaciones, pero hay una métrica mucho más reveladora para entender dónde estamos realmente: cuántos coches eléctricos hay circulando y qué peso tienen dentro del parque total.
Los últimos datos oficiales de ACEA muestran con claridad la magnitud de la brecha entre matriculaciones y realidad del parque. A cierre de 2024 (último año con datos completos afianzados), el coche eléctrico sigue siendo una minoría muy pequeña en las carreteras europeas, y en países como España su presencia es testimonial.
En Europa ya hay casi 266 millones de coches
En la Unión Europa hay 255,9 millones de turismos en circulación, una cifra que sigue creciendo año tras año. Este volumen explica por qué cualquier transición tecnológica es, por definición, lenta: incluso habiendo grandes aumentos en las matriculaciones, tardan décadas en reflejarse en el parque real.
Los coches de la UE tienen una antigüedad media de 12,7 años. Grecia tiene el parque automovilístico más envejecido (17,8 años) y Luxemburgo el más nuevo (8,2 años). En España la edad media del parque es de 14,5 años, por encima de la media europea.
| Indicador | UE (2024) |
|---|---|
| Turismos en circulación | 255,9 millones |
| Crecimiento interanual | +1,4% |
| Edad media del parque | 12,7 años |
A los turismos debemos sumar las furgonetas (31,1 millones), los vehículos comerciales medianos y grandes (6,2 millones) y los autobuses (699.238), entre otros. Los datos recogidos por ACEA enseñan cosas muy curiosas, por ejemplo que la mitad de los vehículos comerciales medianos y grandes están en sólo tres países (Alemania, Italia y Polonia) o que Italia es el país con más coches por 1.000 habitantes.
Solo el 2,3% de los coches en Europa son eléctricos
Centrándonos en los turismos, a cierre de 2024, los coches 100% eléctricos representan únicamente el 2,3% del parque total de turismos de la UE. Incluso sumando híbridos enchufables, la electrificación sigue siendo marginal frente al dominio del motor térmico. Ojo, no son datos de matriculaciones sino del parque, es decir, coches circulando.
Traducido a números absolutos, hablamos de algo menos de 6 millones de coches eléctricos circulando en toda la Unión Europea, frente a más de 240 millones de coches con motor de combustión.
| Tipo de fuente de energía | Cuota del parque UE (2024) |
|---|---|
| Eléctrico (BEV) | 2,3% |
| Híbrido enchufable | 1,4% |
| Híbrido no enchufable | 5,0% |
| Gasolina + diésel | 87,6% |
Más del 87% de los coches siguen siendo gasolina o diésel. Un dato coherente con el hecho de tener un parque relativamente envejecido, aunque para la mayoría de ciudadanos un coche con 12 años sigue teniendo mucha vida por delante.
España: apenas un 0,8% del parque es eléctrico
Si el parque europeo todavía está envejecido y el coche eléctrico es minoritario, en España la situación es todavía peor. A cierre de 2024 había 26,47 millones de turismos en circulación en nuestro país, pero solo el 0,8% eran eléctricos puros, unos 212.000 coches.
Esto sitúa a España entre los países con menor electrificación real del parque automovilístico, notablemente por debajo de la media europea y muy lejos de países como Dinamarca (12,1%) o Países Bajos (6,1%), pero también nos aventaja nuestro vecino Portugal, con un 2,6% de eléctricos en el parque circulante.
Para ser más precisos, tenemos 26.469.462 coches en circulación (o al menos dados de alta). De ese total, 16.631.244 tienen más de 10 años. Los datos todavía reflejan la fiebre del diésel de hace unos años, pues el 52,4% de los coches que circulan en España siguen teniendo motor diésel.
La gran brecha con la realidad en la calle
Las ventas de eléctricos siguen creciendo, a menor o mayor ritmo, pero no se detienen. Y aunque ya suponen el 17% de las nuevas matriculaciones en toda la UE, su impacto en el parque total es todavía mínimo. El motivo es estructural, una cuestión de números: el ritmo de renovación es demasiado lento para provocar cambios notables en el parque total. Confluyen tres factores:
- El eléctrico no tiene volumen suficiente
- El parque crece más rápido de lo que se electrifica
- Los coches antiguos permanecen muchos años con sus propietarios
Esto tiene otra consecuencia: el impacto real en las emisiones y en el consumo de combustible sigue siendo muy limitado, aunque no cabe duda de que contribuyen a mejorar la calidad del aire en los centros de grandes ciudades, donde la concentración de eléctricos suele ser mayor. También tiene un impacto menor en la demanda eléctrica, a pesar de que todavía hay quien pone el grito en el cielo con este asunto.








