No lo digo yo, lo dicen los indicadores económicos: en los dos últimos años, tres de cada cuatro trabajadores españoles han perdido o no han mejorado su poder adquisitivo. Y desde 2020, la inflación acumulada es del 22,1%, mientras los salarios han subido solo un 17%. Pero al mismo tiempo, cada vez hay ricos más ricos con ganas de gastarse muchísimo dinero en coches literalmente únicos.
Rolls-Royce lleva varios años explorando el superlujo más extremo, haciendo, ocasionalmente, coches a medida para sus mejores clientes. Muy pocos al año. Pero la demanda de sus clientes es tan alta que han creado Coachbuild Collection, un programa dedicado exclusivamente a crear coches totalmente a medida para los clientes más especiales de la marca.
Rolls-Royce Amethyst Droptail
Normalmente, Rolls-Royce ofrece una personalización altísima de forma que no haya dos coches exactamente iguales. Con este programa, se pretende ir mucho más allá. El cliente formará parte del proceso creativo y de ingeniería, trabajando mano a mano con la propia marca en un proceso que durará varios años. Será así porque, según cuenta la marca, sus clientes piden presenciar el proceso y participar activamente.
Los clientes tendrán acceso exclusivo a instalaciones de pruebas, donde el resto de clientes no entra, podrán viajar con los ingenieros de desarrollo a lugares de climas extremos, y tendrán acceso a los estudios de diseño de Rolls-Royce y a los talleres donde se trabaja la piel y la madera de forma artesanal.
Rolls-Royce Boat Tail
Para tener uno, no bastará con tener mucho dinero. Si por un golpe de suerte, mañana te hacer multimillonario, no podrás pedirle a Rolls-Royce que te haga un coche a medida. Rolls-Royce será quien elija qué clientes tienen acceso al programa mediante una invitación personal a través de la «Private Office» de la marca, espacios que solamente existen en Dubái, Seúl, Shanghái, Nueva York y en la sede de Rolls-Royce en Goodwood (Inglaterra).
Vuelta a los orígenes (más o menos)
En 2017, Rolls-Royce inauguró la era moderna de los carrozados a medida con el Sweptail, pero después hizo el Boat Tail (I y II), La Rose Noire Droptail, el Arcadia Droptail… Hasta ahora, el cliente dejaba a Rolls-Royce que diese rienda suelta a su imaginación, a ver con qué salían. Con Coachbuild Collection, la idea es que el cliente se involucre mucho más.
Rolls-Royce Arcadia Droptail
En cualquier caso, es una especie de vuelta a los orígenes. En los primeros años de la marca, se entregaba un chasis rodante a carroceros especializados, que diseñaban y construían una carrocería prácticamente de cualquier forma según las necesidades exactas del cliente. Era como encargar un traje a un sastre. El problema es que un mismo modelo podía tener apariencias muy distintas, así que Charles Rolls y Henry Royce pusieron una limitación: las proporciones en torno al radiador debían ser fijas para garantizar que cada automóvil pareciese inequívocamente un Rolls-Royce.
Rolls-Royce La Rose Noire Droptail







