La caída de ventas y la reducción de la producción de coches ha provocado que países como España, Francia, Bélgica o Italia hayan temblado ante las restructuraciones que muchos fabricantes han realizado en sus cadenas de montaje, pero esas situaciones no tienen nada que ver con la agonizante situación que está viviendo Australia. La caída de la producción y las particularidades del mercado han puesto en jaque a toda la industria automovilística australiana.

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14 de diciembre de 2013