27 de diciembre de 2018 (*) actualizado a las 13:43


En las últimas semanas Brasil vive un intenso episodio de protestas ciudadanas contra la carestía en los servicios sociales frente al enorme gasto público en las obras del Mundial de Futbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. El detonante fue precisamente un conflicto en el transporte urbano, cuando los gobiernos de las grandes ciudades del país decidieron subir casi un 7% el billete sencillo del transporte público, unos 20 céntimos de real, hasta alcanzar unos 3 reales, en torno a 1 euro. La enérgica reacción de los ciudadanos ante una subida aparentemente no muy alta se debe a un escenario en torno a la movilidad, el desarrollo de las ciudades y el crecimiento económico que puede aportarnos importantes reflexiones sobre nuestras propias ciudades.

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