Conducción autónoma y la revolución en ciernes de su uso con fines militares en guerras sin soldados

 |  @davidvillarreal  | 

Mientras seguimos esperando la llegada del automóvil autónomo, aquel que relegará nuestro papel como conductores a un segundo plano para subirnos al coche como meros pasajeros, sus aplicaciones cada vez son más extensas y no menos importantes. Como bien podíamos imaginarnos, la industria militar persigue desde hace años el objetivo de incrementar la presencia de vehículos no pilotados, de convoyes que se desplacen por tierra sin intervención humana junto con los numerosos transportes que hoy en día ya pueden hacerlo con control remoto.

De hecho, la llegada de estos convoyes autónomos junto con otros vehículos incluso más avanzados, sería el anticipo de la próxima revolución armamentística, el inicio de la guerra “virtual”, la solución definitiva para trabajar en áreas complicadas o en conflicto sin bajas personales. Recordemos que antes de la conducción autónoma, los ejemplos de vehículos no tripulados se extienden desde prácticamente comienzos del Siglo XX. La Unión Soviética ya empleó tanques por control remoto en la Segunda Guerra Mundial (ver wikipedia) y grúas articuladas a distancia para construir el sarcófago de la accidentada central de Chernóbil. Y que desde hace años los Estados Unidos bombardean a su antojo con drones o Unmanned Aerial Vehicles (UAV), aviones no tripulados controlados por operadores con un joystick y un ordenador desde su centro de mando en Norteamérica.

¿Es tan diferente un vehículo militar autónomo del coche autónomo de Google?

En esencia, los vehículos militares autónomos no son tan diferentes de los utilitarios que están probando marcas como Google o Ford.

Un vehículo militar autónomo necesita mucho más que un utilitario autónomo, requiere una profunda y cuidadosa interacción con el entorno, moverse por terrenos escarpados y peligrosos, saber utilizar los sensores, radares y cámaras que le permiten moverse por el terreno para detectar amenazas.

Pero en cualquier caso, estos primeros prototipos que estaría probando el ejército de los Estados Unidos en su sección de I+D de vehículos terrestres, no tendrían tantas diferencias técnicas con los que ya están probando muchos fabricantes como Ford, Mercedes-Benz, Volvo o, sin ir más lejos, Google. En las pruebas ya se habrían adaptado varias cabezas tractoras M915 con remolque con sistema de reconocimiento por haz de luz (LIDAR), gps, radar, cámaras y un controlador para el motor, la dirección, el acelerador y el freno.

La ventaja de estos vehículos, más allá de la seguridad, es evidente, puesto que no requerirían la intervención de personal o como mucho una mínima intervención para planificar sus rutas y su mantenimiento.

¿Por qué los drones tripulados a distancia no son suficiente?

La conducción por control remoto, no es suficiente. Una patrulla de cuatro drones aéreos requiere movilizar a más de 500 efectivos de personal terrestre.

Pensemos que incluso los polémicos drones, que aparentemente no requieren mucha intervención en tanto son vuelos no tripulados, necesitan movilizar entre 500 y 600 efectivos de personal terrestre (ver cita) y cuatro drones para establecer una patrulla. De ahí que de los cientos o miles de drones que tiene Estados Unidos, tan solo tengan capacidad para movilizar en 24 horas un máximo de unos sesenta.

Los responsables de las fuerzas aéreas estadounidenses, ante el éxito en sus misiones de los drones, ya han mostrado su preocupación por la elevada cantidad de recursos que requieren. La automatización de tareas será primordial para alcanzar un uso más sostenible de estos vehículos y aunque al final para apretar el gatillo – de momento – tenga que estar el dedo de un soldado, reducir el personal que se moviliza para cada misión y optimizar el proceso.

En cualquier caso a un servidor no le queda la menor duda de que estamos sobre la delgada línea roja que nos separa del drone por control remoto al drone que realiza ataques efectivos sin apenas intervención humana. La proliferación de efectivas armas de combate aéreas y terrestres completa o parcialmente autónomas. ¿No crees?

En Tecmovia: EE.UU. prueba con éxito la conducción autónoma con fines militares

Lee a continuación: La publicidad llega a nuestros salpicaderos [La semana en Tecmovia]

Ver todos los comentarios 3
  • Rubén

    A priori podemos pensar “¿por qué empleamos la tecnología solo para la guerra?” Pero parece haber quedado demostrado que el ser humano se da buenas mañas cuando tiene extrema necesidad y cuando quiere derrotar al que odia. El GPS, por poner un ejemplo popular, empezó siendo puramente militar; su red de satelites era para uso militar. Y ahora bien que nos viene usar esos satelites para orientarnos. Quizás en un futuro buses, taxis o trenes se piloten solos, conectados entre si a un gran nodo que no permita accidentes, atascos y otros incovenientes.

    Saludos

    • Sergio Rincón

      Sería genial una rápida transferencia de los usos militares a los usos civiles y ojalá evitando que víctimas mortales hayan probado la efectividad de éstas herramientas usadas como armas… claro está que para cierto tipo de regímenes eso no deja de ser una utopía muy útil y necesitan llevarse algunos enemigos por el camino…

  • r750

    vehículo autónomo militar eso me suena como el metal gear ray mierda