Austin-Healey 3000, roadster de culto con cameo en Mad Men [coches y televisión]

 |  @davidvillarreal  | 

Nota: puedes seguir leyendo tranquilo. En este artículo no desvelaremos spoilers, ni ningún detalle de la trama argumental de la serie.

Me considero seriéfilo, y profeso vicio y devoción por las series de televisión. Por eso mismo me encanta disfrutar de series como Mad Men, degustar cada detalle. Y si la conoces, estarás conmigo en que por su trama argumental y su ambientación histórica, Mad Men es una joya única, un placer para aquellos que disfrutan de la buena televisión.

De ahí que me llevase una alegría con el nada improvisado cameo de un Austin-Healey 3000 en el arranque de la séptima temporada de Mad Men, uno de mis clásicos preferidos interpretando su papel en una de mis series favoritas. Y aprovechándolo, quería hablaros de este roadster británico de culto, de ese objeto de deseo que siempre busco en los portales de segunda mano para constatar que sigue estando fuera de mis posibilidades.

Austin-Healey fabricó roadsters durante 20 años y también hizo sus pinitos en campetición, siendo uno de los protagonistas de aquel infausto Le Mans de 1955.

Allá por los años cincuenta nacía Austin-Healey, una alianza entre la British Motor Company y la Donald Healey Motor Company, esta última experta en deportivos de lujo. Durante aquellos años empezaron a desarrollar toda una serie de deportivos que hoy en día siguen estando entre los más deseados de coleccionistas y amantes de la industria británica.

Deportivos que también hicieron sus pinitos en competición. Sé que está mal recordar a esta marca fugaz por un hecho tan catastrófico como aquel. Pero el coche que conducía Lance Macklin en Le Mans en 1955, el que bloqueó los frenos y provocó que Pierre Levegh chocase contra él para desencadenar una de las mayores tragedias de la historia del automovilismo, era un Austin-Healey.

La vida de la marca Austin-Healey duró lo que tardó en vencer el acuerdo entre BMC y Donald Healey, veinte años bastante provechosos, por cierto. Hoy en día, Austin-Healey es una marca olvidada y fallecida, solo recordada por nostálgicos y amantes de los clásicos. En 2005 se presentó un prototipo de MG Rover para resurgir la marca y sus actuales propietarios, el conglomerado chino Nanjing, tienen los derechos y ciertas intenciones declaradas para volver a fabricar un roadster que recupere uno de los emblemas británicos más clásicos. Pero de momento, no podemos afirmar que eso vaya a suceder.

Todos los Austin Healey estaban cortados por el mismo patrón, el de un roadster con motores de cuatro y seis cilindros en línea, generalmente biplaza, aunque también hubo modelos con 2+2 plazas, carrocerías de tipo speedster y, por supuesto, versiones específicas para competición.

Los Austin-Healey 3000 cotizan alto, pero no tanto como algunos coetáneos como el Jaguar E-Type.

El Austin-Healey 3000 es junto al Sprite el más popular de esta marca fugaz y un objeto de deseo que cotiza alto, pensando en al menos 50.000 euros en Europa, aunque muy lejos de los precios en los que se pueden mover otros clásicos británicos coetáneos como el Jaguar E-Type.

Lo bueno, para aquellos que estéis pensando en haceros con uno, es que el Austin-Healey 3000 también se fabricó con el volante a la izquierda. Muchas de las más de 40.000 unidades que se produjeron durante ocho años, hasta 1967, se embarcaron hasta los Estados Unidos, como estas bellezas que ilustran el reportaje, y que se subastaron este año en Arizona sobre los 80.000 dólares.

Fotografías: RM Auctions
En Diariomotor: Subastado el Austin-Healey que causó el peor accidente de la historia del automovilismo

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  • Sergio Rincón

    Como juzgarte si yo también caigo enamorado frente a esta belleza!