Este maravilloso Jet Car, con un reactor de misil de la Segunda Guerra Mundial, está a la venta

 |  @davidvillarreal  | 

Cuando Don Draper explicaba la locura de las llanuras de Bonneville diciendo que había coches increíbles con el aspecto de un avión, en ese histórico capítulo que supuso esta semana el final de Mad Men (tranquilos, no hay spoilers), estoy convencido de que se refería a esto. Hubo una época en la que Bonneville se convertiría en el centro de atención de los amantes de la velocidad, en la que aquellas inmensas llanuras, que en invierno se cubren con una fina capa de agua y en verano gozan de esa bucólica imagen desértica con el brillo de los depósitos de sal, serían protagonistas de numerosos récords de velocidad y del auge de los jet car, increíbles vehículos a reacción como el que ves más arriba, y que por cierto está a la venta.

El reactor de este Jet Car emplea el diseño de los antiguos misiles utilizados por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial.

En Estados Unidos existen incluso preparadores especializados en crear máquinas de este tipo, como Maddox Jets. Máquinas cuya estética y aerodinámica está inspirada en la aviación, ligeras, pequeñas y alargadas, sin más objetivo que el de alcanzar velocidades espectaculares. Máquinas que pueden parecer muy complejas, pero que en realidad son bastante simples. Necesitas poco más que un chasis y un propulsor tan explosivo como los sistemas de reacción utilizados por los precursores de los misiles utilizados durante la Segunda Guerra Mundial.

Incluso el carenado de estos vehículos suele proceder a menudo de piezas de la carrocería y depósitos de combustible de antiguos aviones (Wired). Un alarde de nostalgia y reciclaje que sorprende aún siga preservándose en estos tiempos que corren, en estos años del usar y tirar.

Su propietario cree que podría alcanzar los 270 km/h. El reactor funciona, pero no ha realizado ningún ensayo de velocidad para no acabar con la virginidad de su carrocería cromada.

Esta máquina en cuestión, que salió a la venta hace unos días (eBay), puede adquirirse por unos 36.000 dólares, 32.396€ al cambio actual.

No es una máquina recomendable para cualquiera, probablemente no sea una máquina recomendable para nadie, salvo para aquellos que disfruten pasando el fin de semana rodando y haciendo experimentos en un lugar como Bonneville. La filosofía es muy parecida a la del kart con motor a reacción que vimos estos días. Su arranque requiere a una segunda persona, y su sistema de reacción consume entre 7.5 y 23 litros de gasolina por minuto. En su habitáculo, apenas hay sitio para un piloto de complexión delgada y poca altura.

Su creador sueña con crear un festival de amantes de los Jet Car al más puro estilo Burning Man.

¿Por qué lo vende su propietario? Para iniciar otro proyecto, probablemente más impresionante. El sistema de reacción funciona correctamente y sería capaz de propulsarlo a velocidades superiores a los 270 km/h. En cualquier caso, su creador reconoce que no ha llegado a realizar ninguna prueba de velocidad para evitar que el tubo propulsor perdiese su bello acabado plateado y acabase teñido de un tono rojizo minio por el efecto de la oxidación de la combustión.

Maddox, el artífice de esta máquina, reconoce que su sueño es llevar a cabo un encuentro de aficionados a los jet car en Bonneville, siguiendo una filosofía similar a festivales tan alternativos como el Burning Man (ver reportaje gráfico de The Atlantic).

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