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5 consejos para evitar que tu viejo coche acabe en el desguace

Coche Desguace Seat Ibiza Segunda Generacion

En Diariomotor nos declaramos fan de los coches de batalla. Esos coches sufridos y sufridores, entrados en años, con cientos de miles de kilómetros, que siguen dándonos servicio a diario sin quejarse - mientras los cuidados se los lleva el clásico o el coche de capricho. En Diariomotor reivindicamos el cuidado y atención de los coches viejos, aunque en ciertas ocasiones, su deterioro y averías hagan que debamos pensar en mandarlos al desguace. En este artículo, te vamos a explicar cómo alargar su vida, y cómo aplazar ese viaje solo de ida al cementerio de los coches.

1) Hazle un mantenimiento preventivo (y adelantado)

Para que un coche entrado en años siga funcionando adecuadamente, es necesario practicar un mantenimiento preventivo y adelantado. Es decir, no esperes a que ciertas piezas se rompan, y adelanta su mantenimiento habitual. Si tus amortiguadores sudan aceite o tu coche pierde anticongelante por un manguito, reemplaza esas piezas antes de que te fallen al completo y te quedes tirado, o peor aún, el coche deje de tener un comportamiento seguro. La misma lógica puede aplicarse a muchos otros componentes de desgaste, críticos para el correcto funcionamiento del vehículo.

No esperes a que algo se rompa para cambiarlo. Controla habitualmente los niveles de sus fluidos - aceite, refrigerante, frenos... - y no olvides cambiarlos periódicamente.

En un coche viejo es muy recomendable adelantar los mantenimientos rutinarios. El cambio de aceite es recomendable adelantarlo a los kilómetros indicados por el fabricante: el aceite es la sangre del motor, y agradecerá el cambio anticipado. Lo mismo aplica a los cambios de filtros de aceite, así como al filtro de aire y el filtro de combustible. Puede que no notes la diferencia a nivel dinámico, pero el coche tendrá un funcionamiento más fiable y te evitarás problemas. Además, las visitas más frecuentes a taller permitirán inspecciones al coche más habituales, siempre importantes.

2) Escucha a tu coche, atiende sus ruidos

Si algo positivo tienen los coches entrados en años es que son coches muy vocales. Son coches llenos de ruidos y sonidos, que poco a poco habrás aprendido a reconocer. Estos sonidos son indicativos de su buen, o mal funcionamiento. Si detectas ruidos en tu coche a los que no estás acostumbrado, nuevos ruidos, o golpes, no pierdas tiempo en visitar un taller o inspeccionar tu coche. Estos ruidos siempre irán a más, y no desaparecerán por si solos. Atajar su causa a tiempo puede ser la diferencia entre una avería sencilla y barata, o un fallo catastrófico de los sistemas vitales del coche.

3) Trata a tu coche con mimo

Este punto es vital. Un coche viejo de batalla nunca debe tratarse como si fuera un coche de alquiler recién matriculado. Por poneros en perspectiva, tu viejo coche es comparable a una persona mayor. Una persona mayor que puede estar muy en forma y decir un par de cosas a cualquier joven, pero que necesita calentar antes de ponerse a hacer ejercicio. Hay ciertas piruetas que le cuestan y de vez en cuando tiene que ir al fisioterapeuta. Sigue con el mismo espíritu voluntarioso de siempre, pero necesita más atención, más cuidados y algún medicamento.

Respeta escrupulosamente los tiempos de calentamiento y enfriamiento. Tu coche lo necesita más que ningún otro.

Es por ello, que en un coche antiguo la regla del minuto es vital, así como también es vital evitar una conducción brusca o tramos repletos de baches y socavones que destrozarán el tren de rodaje del coche. Evita bordillazos, cambia de marchas con suavidad, evita soltar de golpe el embrague y evita una conducción agresiva a alta velocidad. Si a este trato con mimo y cuidado le unimos el mantenimiento preventivo del que antes os hemos hablado, tu viejo coche tiene papeletas para convertirse un gran atleta de fondo.

Mantenlo limpio y en un buen estado estético. Parece trivial, pero ayudará a la conservación de su carrocería e interior, y también a mejorar tu propia percepción del coche.

4) Establece prioridades a la hora de invertir dinero en tu coche

Si conduces un coche viejo a diario - ojo, no estamos hablando de un clásico - sabemos que no es por placer. Es porque tenemos unos ingresos limitados, que nos obligan a recurrir a coches de batalla para satisfacer nuestras necesidades de movilidad. No hay nada malo en ello ni debemos avergonzarnos, aunque la DGT nos intente demonizar y sacarnos de las carreteras. También suponemos que no tienes todo el presupuesto que desearías para el mantenimiento y reparaciones de tu coche. Y es por ello, que si algo se estropea, debes establecer prioridades claras y hacer sacrificios.

Tu prioridad es que el coche siga funcionando y sea seguro. Si tienes que abrir las puertas con la llave, o escuchar música solo por un altavoz, mala suerte.

Un cierre centralizado que no cierra, un equipo de sonido que no suena o una aleta abollada son gastos que en un coche de batalla pasan a ser superfluos. Un aire acondicionado en Sevilla, un cambio de aceite o unas nuevas pastillas de freno no son gastos superfluos. Invierte tu dinero en reparaciones esenciales y en elementos de seguridad, escatima en el resto. Olvídate de ponerle unas nuevas llantas o un carísimo equipo de sonido. Tu prioridad es que el coche siga funcionando y dándote el servicio que necesitas. Y si en algún momento tienes un dinero extra, ahórralo pensando en futuras averías - las habrá, y lo necesitarás.

5) Pon al día el tren de rodaje: holguras, neumáticos, amortiguadores

Tu coche viejo no irá como el día en que salió del concesionario. Con los años y los kilómetros muchos de sus componentes - cojinetes, amortiguadores, bieletas... - desarrollan holguras, holguras que se traducen en golpes y vibraciones cuando pasamos por encima de baches, golpeteos a la hora de girar el coche y balanceos demasiado acusados en curvas y frenadas. Estas holguras y esta sensación de "coche viejo" no solo empeoran nuestra percepción del coche: son la antesala de averías más graves si no se remedian y juegan en contra de nuestra propia seguridad.

Es una inversión en seguridad. Tu coche parecerá otro y tendrá un tacto de conducción muy superior.

Es vital invertir en una actualización del tren de rodaje de nuestro viejo coche. No solo iremos más seguros, el coche parecerá otro. Algo tan sencillo como cambiar los amortiguadores del coche transformará al completo - para bien - la experiencia de conducción. Lo mismo ocurre tras montar un buen juego de neumáticos, tras reemplazar los cojinetes y silentblocks dañados, y tras reemplazar elementos defectuosos como bieletas o barras estabilizadoras. Volverás a disfrutar de una conducción segura y ágil, que tu coche no había sido capaz de ofrecerte en años.