Es innegable que la película Grand Prix, dirigida por John Frankenheimer, tiene un número importante de anécdotas relacionadas con su propia grabación y con la Fórmula 1. En esta misma sección revisamos la historia del Lotus de color Rosso Corsa. Otra unidad de un Lotus 25 fue protagonista en el Gran Premio de Mónaco de 1966 al contar con un campeón que estuvo en pista aunque no quedara registrado de forma oficial.

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Se han cumplido 50 años del estreno de “Grand Prix”. La película de John Frankenheimer llegó a las pantallas de Estados Unidos en diciembre de 1966, en lo que significó un cambio de actitud de las producciones cinematográficas con el automovilismo. Hasta entonces, la gran mayoría de cintas que reflejaban el mundo de las carreras relataban historias extrañas, en las que se mezclaban las comedias musicales de Elvis Presley y los enamoramientos encubiertos. De ahí en adelante se tendría en cuenta a “Grand Prix" como uno de los films que cambió el género y ayudó a que las películas que suceden en circuitos tuvieran más visibilidad.

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26 de diciembre de 2016

Que un equipo se mantenga fiel a unos colores muy particulares es algo que pasa poco en la historia del automovilismo y en todo caso suele ir ligado a la presencia de un patrocinador. Aún así y a pesar de su historia con el verde y amarillo por una parte y el negro y dorado por otra, Lotus ha tenido presencia del color rojo en varias ocasiones. Pero hubo una en la que uno de sus coches compitió pintado en Rosso Corsa.

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Contemplando a mis hijos sentados frente al televisor, atentos y emocionados mientras observan el dibujo animado Blaze y las Máquinas Monstruos, comencé a cuestionar la naturaleza de mi afición por los deportes a motor y por los coches deportivos ya que en mi niñez resultaba harto complicado "tropezarse" con una carrera de Fórmula 1, prácticamente eran sucesos esporádicos debido a un calendario muy disgregado. Caí en cuenta entonces de que ciertamente fue a través de la ficción cuando, hace más de treinta años atrás, descubrí mi pasión por el mundo de la velocidad. Investigando sobre el tema, me encuentro con que el gran Alain Prost admitió que su obsesión por las carreras inició con la lectura de la historieta Michel Vaillant.

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