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La tecnología que no solo convivirá con el coche eléctrico, sino que también será su principal alternativa

Javier López | @jlopezbryan96 | 23 Oct 2022
Bosch Hidrogeno Fin Diesel Gasolina
Bosch Hidrogeno Fin Diesel Gasolina

Son muchos los que temen a la transición que está viviendo en el sector automovilístico porque se piensa que que el coche eléctrico será la única opción plausible. Nada más lejos de la realidad, y así lo deja patente la pila de combustible, una tecnología destinada no solo a convivir con este, sino también a ser una alternativa plausible, eficaz y, en según qué aspectos, mejor.

Sin embargo, para muchos esto de la pila de combustible es algo completamente desconocido, o al menos por ahora. Y es que estamos hablando de un sistema de propulsión ya no solo poco presente en España, sino en el mercado en general al haber muy pocos vehículos que recurran a este, pero de aquí al año 2030 estará más que extendida.

¿Qué es la pila de combustible de un coche?

Lo primero que debemos saber es que los coches de pila de combustible son, a grandes rasgos, coches eléctricos. Esto se debe a que es un motor eléctrico el que termina moviendo al vehículo, pero con la diferencia de que este se alimenta de hidrógeno y no directamente de electricidad, y ahí radica su principal ventaja y, en el contexto actual, su principal desventaja.

Y es que en el coche de pila de combustible o de hidrógeno no encontramos con una batería que almacena electricidad, sino una pila de combustible que transforma el hidrógeno del que se nutre en energía eléctrica que termina llegando a las ruedas. Podríamos decir que es un sistema más similar al de quemar gasolina de un coche de combustión estándar.

Así, al hidrógeno que entra en la pila de combustible se le añade oxígeno una vez que el primero se ha disociado para dar dos átomos. Estos, a su vez, ceden su único electrón, y el protón atraviesa una membrana de polímero porosa. Al otro lado de esta membrana, el hidrógeno reacciona con el oxigeno para dar agua, que es lo que los coches de pila de combustible terminan expulsando a través de su tubo de escape.

Es decir, el agua es el producto residual de todo el proceso, mientras que la electricidad generada se envía a una batería para acabar después en el motor. Sin embargo, debemos saber que el coche de hidrógeno puede enviar de vuelta energía a la batería por medio de la frenada regenerativa y, como funciona con dicho elemento, esta puede permitir que el coche se mueva sin ser necesario consumir hidrógeno.

¿Cuáles son las principales ventajas del coche de pila de combustible?

La principal ventaja frente a los coches de combustión es que los vehículos de hidrógeno son cero emisiones, por lo que disfrutan de las mismas ventajas fiscales, es decir, de la etiqueta CERO de la DGT. Pero el punto álgido y que realmente hoy nos incumbe es la ventaja frente a los coches eléctricos, que no es otra que el tiempo de carga.

Mientras que en la mayoría de casos tenemos que dedicar por lo menos una hora a cargar el coche eléctrico -podría ser menos si existiese una generosa red de cargadores rápidos en España-, el de hidrógeno tan solo requiere de unos minutos para repostar. Sí, el proceso es ligeramente más complejo que el de echar combustible dadas las condiciones a las que se encuentra el hidrógeno para poder almacenarlo, pero es tan sencillo como llegar, acoplar la manguera y asegurarla, pulsar el botón de inicio y esperar, aproximadamente, cinco minutos.

Ahora bien, ¿cuáles son las desventajas del coche de pila de combustible?

Y es que al igual que ocurre con los eléctricos e híbridos enchufables, los coches de pila de combustible tienen una serie de desventajas. La primera de ellas no depende tanto de estos, sino de los fabricantes y gobiernos, puesto que estos dictan cuánto de rápido es el proceso de adaptación del coche de hidrógeno, y desde luego ahora mismo no lo es dada la escasez de puntos de recarga que hay al menos en España, y de los cuales algunos son tan solo de uso industrial.

El segundo problema que encontramos sobre estos es que, al igual que el coche eléctrico, el coche de hidrógeno es considerablemente caro. Actualmente en España tan solo podemos hacernos con dos vehículos de hidrógeno, el Toyota Mirai y el Hyundai Nexo, y tienen un precio de 65.000 y 73.450 euros respectivamente.

Y de ahí deriva directamente el tercer problema, y es la poca variedad de vehículos en el mercado que hacen gala de esta tecnología. Esto se debe a su alto coste y a la complejidad del mismo, dejando que sean, de momento muy pocos los que recurran a la pila de combustible pese a que en otros mercados hay más coches.

Sea como fuere, solo será cuestión de tiempo que el coche de hidrógeno se convierta en una alternativa plausible dadas las muchas ventajas que aporta frente a los vehículos eléctricos. Y es que no será descabellado ver de aquí al año 2030 marcas apostando con más fuerza e ímpetu por el coche de pila de combustible, una alternativa que, junto a los combustibles sintéticos, serán las opciones más lógicas del mercado.